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    Revista Patrimonio y Arqueología

    versión impresa ISSN 2959-2410

    Rev. Patrim. Arqueol. v.1 n.1 La Paz Ene. 2023

     

    ARTÍCULOS DE INVESTIGACION

     

    DEFINIENDO LA CERÁMICA PACAJES LOCAL(1150 - 1470 dC) EN EL ALTIPLANO NORTE DE LA PAZ (BOLIVIA)1

     

     

    Salvador Araño Romero1, Mirtha Gómez Saavedra2, Violeta Salazar Cárdenas3, Adriana Vanessa Pérez Echalar4, Walter Orgaz5
    1  Museo de Etnografía y Folklore, Email: salaranoromero@gmail.com
    2   Carrera de Arqueología - Universidad Mayor de San Andrés, Email: mirgo.saavedra@gmail.com
    3   Carrera de Arqueología - Universidad Mayor de San Andrés, Email: violetavalentina26@gmail.com
    4   Carrera de Arqueología - Universidad Mayor de San Andrés, Email: adrianaperez2213@gmail.com
    5   Carrera de Arqueología - Universidad Mayor de San Andrés, Email: walterorgaz@msn.com

     


    Resumen

    El Período Intermedio Tardío es uno de los menos estudiados en la región del Altiplano Norte de Bolivia, sin embargo, gracias a los trabajos arqueológicos pioneros se ha logrado definir estilos cerámicos concretos. En este trabajo, a partir de las definiciones previas, se presentan nuevas evidencias sobre los Pacajes que ocuparon la región de Jesús de Machaca, específicamente durante la Fase Pacajes Local o Temprano (1100 - 1470 d.C). Los datos con los cuales se trabaja fueron obtenidos a partir de prospecciones regionales con ayuda de los pobladores locales, y la cerámica fue sometida a un análisis morfológico, tecnológico y decorativo. Los resultados obtenidos evidencian una diversidad alta en todas las variables identificadas, y permiten eliminar generalizaciones previas como los colores de pasta y los iconos de camélidos. Esto permite corroborar, desde la cerámica, que los Pacajes eran una sociedad segmentaria no jerárquica, que no estandarizó la elaboración de ceramios, más al contrario diversificó la morfología y tecnología de acuerdo a las posibilidades de cada ayllu, y creó iconos compartidos a nivel regional.

    Palabras clave: Jesús de Machaca, Período Intermedio Tardío, Cerámica, Pacajes.


    Abstract

    The Late Intermedíate Period is one of the least studied in the Northern Plateau in Bolivia, however, thanks to pioneering ar-chaeological work, it has been possible to define specific ceramic styles. In this work, based on the previous definitions, we present new evidence about the Pacajes that occupied Jesús de Machaca, specifically during the Local or Early Pacajes Phase (1100 - 1470 AD). The data with which we work was obtained from regional surveys with the collaboration of local people, and the ceramics were subjected to a morphological, technological and decorative analysis. The results obtained show a high diversity in all the variables identified, and allow eliminating previous generalizations such as ceramic paste color and camelid icons. Whit this, we were able to corrobórate, from the ceramic, that the Pacajes were a segmental and non-hierarchical society, which did not standardize the elabo-ration of ceramics, conversely, they diversified the morphology and technology according to the possibilities of each ayllu, and created shared icons at regional level.

    Key words: Jesús de Machaca, Late Intermedíate Period, Ceramic, Pacajes.


     

    Introducción

    El Municipio de Jesús de Machaca se ubica en la cuenca sur del Titicaca, en la provincia Ingavi del departamento de La Paz (ver figura 1). Su topografía peculiar permite tener acceso a diferentes tipos de materias primas y productos agrícolas. En la serranía existen canteras líticas y minas; en los faldeos se tienen pequeños valles aptos para el cultivo diversificado gracias a las terrazas de cultivo; en la planicie se evidencia actividad ganadera y agrícola facilitada por los ríos que cruzan toda la región y desembocan en el Jacha Jawira y el Desaguadero; por último, se tiene el sector de ribera y río que proporciona acceso a recursos fluviales, tales como pescado, patos y una gama variada de aves.

    Esta configuración espacial ha permitido que los diferentes grupos que se asentaban en esta región puedan gozar de una producción sustentable basada en los principios de la reciprocidad y la dinámica segmentaria (Albarracín, 2007) bajo una configuración socio-política tradicional de comunidades y ayllus, las cuales se mantienen hasta la actualidad (Gobierno Autónomo Municipal de Jesús de Machaca, 2011; Jordán et al., 2011; Albo, 2012). Bajo este marco se pretende entender a las sociedades del período Intermedio Tardío, específicamente a los Pacajes, grupo que habitó al sur del lago Titicaca.

    Es necesario mencionar que la arqueología de la cuenca del Titicaca y el Altiplano Norte de Boiivia ha estado sumida por muchos años a un tiwanaku-centrismo4 que no ha permitido ahondar en el estudio de períodos tardíos. Salvo por algunos trabajos pioneros y reconocidos (Rydén, 1947; Bennett, 1948, 1950; Portugal Ortiz, 1988), no se ha logrado profundizar en los estudios cerámicos a nivel regional, específicamente del grupo Pacajes en Jesús de Machaca.

    El territorio Pacajes, desde la mirada etnohistórica, se divide en dos parcialidades: Urqusuyo y Umasuyo; y Jesús de Machaca se ubica en la porción Urqusuyo (Bouysse Cassagne, 1978, 1986 y 1987). Esta parcialidad se extiende al lado occidental del lago Titicaca, y presenta su capital en Caquiaviri (Párs-sinen, 2005), localidad ubicada al sur de Jesús de Machaca. De acuerdo a la historiografía, Jesús de Machaca presentaba para el año 1661 una división en dos parcialidades Arriba y Abajo, la primera con seis ayllus y la segunda con siete ayllus (Ticona y Albo, 1997).

    En este sentido, el presente trabajo, a partir de las investigaciones previas de otros autores conjuntamente con los nuevos datos proporcionados, se plantea como objetivo central profundizar en los estudios cerámicos para el Período Intermedio Tardío en el Altiplano Norte, específicamente en el Municipio de Jesús de Machaca. Para ello se plantea realizar una exegesis bibliográfica sobre los antecedentes de estudios cerámicos pertenecientes al conjunto Pacajes, y realizar un análisis e interpretación de los datos del material cerámico recuperado por el Catastro Arqueológico Jesús de Machaca5.

    Figura 1.
    Ubicación de los sitios del Intermedio Tardío registrados en Jesús de Machaca por todos los proyectos hasta la fecha. Elaboración propia en base a Pérez (PAID)(2014), Janusek y Plaza (PAJAMA) (2005, 2006), Araño (PCAJM y PATJM) (2017, 2018), Rydén (1947), Soruco (1992), Smithefa/. (2014).

     

    Arqueología en Jesús de Machaca

    El Municipio de Jesús de Machaca ha sido estudiado en diferentes momentos, tanto por proyectos nacionales y extranjeros a nivel local y regional (Figura 1). El primer trabajo del cual se tiene registro es de Max Uhle (1923[1954]), quien logró identificar campos elevados de cultivo a orillas del río Desaguadero. Ya en la década de 1930 se realiza una notificación a las autoridades sobre el hallazgo de monolitos y edificaciones similares a las de Tiwanaku, esto en la zona de Khonkho Wankane (Portugal Zamora, 1936). A partir de este hallazgo, se comienzan a realizar trabajos regionales, tal es el caso de Stig Rydén (1947) que realiza prospecciones y excavaciones en diferentes comunidades, especialmente dirigidas a unidades habitacionales. Wendell Bennet (1948, 1950) y Jehan Vellard (1963) realizaron visitas al sitio de Khonkho Wankane y otras comunidades para ahondar en estudios cerámicos y antropométricos, respectivamente.

    Si bien el hallazgo de Khonkho Wankane fue un desencadenante de investigaciones en la región, no será hasta la década de 1980 que Jesús de Machaca vuelve a entrar al panorama arqueológico con las prospecciones regionales de Max Portugal Ortiz (1988), quien logra identificar varios sitios con presencia de material perteneciente al Intermedio Tardío, conjuntamente con recintos habitacionales, torres funerarias y cementerios.

    A mediados de la primera década del siglo actual fue John Janusek, con el Proyecto Arqueológico Jach'a Machaca (PAJAMA), quien llevara a cabo excavaciones en el área en Khonkho Wankane (Janusek y Plaza, 2005, 2006, 2007, 2008), y al mismo tiempo realizó prospecciones en las comunidades Khonkho Lliquilliqui, Khonkho Milluni y Sullkatiti Titiri, identificando patrones de asentamientos desde el período Arcaico hasta el Colonial Temprano (Lémuz, 2006, 2007 y 2011). Dentro de este proyecto se enmarcan algunos estudios importantes a nivel regional, como son los trabajos en la Pukara de Khonkho (Zovar, 2012) perteneciente al Intermedio Tardío, y en la comunidad de Iruhito (Pérez, 2014, 2016)6, con presencia de ocupaciones desde el Formativo Temprano (1500 -800 a.C.) en el marco del Proyecto Arqueológico Iruhito Desaguadero (PAID).

    Gracias a los trabajos realizados para la identificación de tramos del Qhapaq Ñan en Sudamérica, se logra registrar una parte del camino en Jesús de Machaca y algunos sitios asociados, particularmente el Tambo de Jesús de Machaca, con presencia de kallankas, kanchas, qochas, qollqas y abundante material cerámico (Ballivián et al., 2010). Este tambo, posteriormente, fue estudiado por el Proyecto Arqueológico Tambo Jesús de Machaca (PATJM), y mediante prospecciones intra-sitio y excavaciones dentro y fuera de las edificaciones mencionadas se logró determinar las posibles relaciones de poder existentes durante la conquista inka y española (Araño, 2018).

    Algunos proyectos realizaron trabajos en el Cerro Chijcha, ubicado al sur del Municipio, donde se logró identificar edificaciones subterráneas, posiblemente entierros (Soruco, 1992; Smith et al., 2014). Este sitio presenta una gran cantidad de material cerámico fragmentado en superficie de diferentes periodos, posiblemente porque el cerro se trate de una wak'a.

    Por último, se tienen las prospecciones regionales realizadas por el Proyecto Catastro Arqueológico Jesús de Machaca (PCAJM) (Portugal Loayza, 2017), en trabajo conjunto con la Municipalidad y los pobladores locales. Como resultado, en total se lograron identificar 250 sitios arqueológicos, de los cuales 120 corresponden al Intermedio Tardío (Araño, 2017).

     

    La cerámica Pacajes Local de Jesús de Machaca

    Todos los proyectos mencionados previamente lograron identificar en Jesús de Machaca material cerámico perteneciente al Intermedio Tardío. Sin embargo, es necesario realizar algunas apreciaciones que fueron necesarias para llevar a cabo el presente trabajo. De acuerdo a algunos trabajos histo-riográficos (Bouysse Cassagne, 1978; Saignes, 1986; Choque, 1993) las entidades políticas del Intermedio Tardío se dividían en Urqusuyo y Umasuyo; sin embargo, desde la arqueología pareciera que esta división correspondería al período post conquista inka, y Umasuyo, durante el Intermedio Tardío, sería una entidad sociopolítica diferenciada de Pacajes (Portugal Loayza, 2011). Por lo tanto, la cerámica Pacajes tendría particularidades que la distinguen de otros grupos.

     

    Cronología

    Antes de abordar específicamente la cerámica del Intermedio Tardío es necesario aclarar algunos aspectos referidos a la cronología. En primera instancia se debe mencionar que, a lo largo de la historia investigativa sobre la cerámica tardía, se han formulado varias aproximaciones tipológicas y cronológicas (Tabla 1).

    Tabla 1.
    Propuestas cronológicas en la región para los Períodos Tardíos. Elaborado en base a los autores mencionados.

     

    En primera instancia se tienen los trabajos de Rydén (1947), quien logra identificar un estilo cerámico que denomina Post Decadente Tiwanaku, caracterizado por ser tiestos de pasta café rojiza con iconografía en color negro. Posteriormente Bennett, al revisar los materiales de Rydén, denomina a este conjunto como Colla Negro sobre Rojo (1948), y en un trabajo posterior lo llama estilo Khonkho (1950), sin embargo, la primera denominación fue la que mayor difusión investigativatuvo. Es importante mencionar que ambos trabajos resaltan que esta cerámica pertenece a los Collas, evidenciando grupos diferenciados de Tiwanaku y los Inkas, pero que no deja de ser una conceptualización colonial por parte de los quechuas.

    En el trabajo de I barra y Querejazu (1986) se menciona la existencia de un reino Colla, el cual presenta variaciones sustanciales a nivel material de acuerdo a la región de estudio, para nuestro caso lo denomina Colla Pacajes. Jorge Arellano y Danilo Kuljis (1986) retomarán los trabajos en torno a este tipo cerámico, y lo identificarían como Post Tiwanaku.

    Será con los trabajos de Portugal Ortiz (1988) donde se haga una descripción más completa sobre está cerámica, y con aproximaciones iniciales en el patrón de asentamiento. Este autor definirá esta cerámica para el Intermedio Tardío como Pacajes, desligada de la imposición del concepto Colla impuesta por los incas, y haciendo notar una entidad diferenciada.

    A partir de un análisis de patrón de asentamiento, Albarracín y Mathews (1990) y Calla (2011), logran identificar sitios pertenecientes al Intermedio Tardío mediante las descripciones previas de los otros autores. En un trabajo posterior Albarracín (1996) definirá este estilo cerámico como Pacajes Temprano, siendo la primera propuesta cronología completa para los períodos tardíos. A inicios de siglo, Janusek (2003) respaldará esta cronología con dataciones radiocarbónicas. Cabe mencionar que estos trabajos fueron realizados en el Valle de Tiwanaku, y según Albarracín correspondería a la parcialidad Urna Pacajes, diferenciándola de su contraparte Urqu Pacajes.

    Este tipo cerámico también fue identificado en Caquiaviri (Párssinen, 2005) y en la frontera con Carangas (Vi-llanueva, 2011,2013).

    En Jesús de Machaca, específicamente, se logra identificar la misma cerámica Pacajes, sin embargo, desde la perspectiva etnohistórica este sector pertenecería a Urqu Pacajes, pero no se logran ver diferencias en los ceramios, y prácticamente son los mismos que los encontrados en la parcialidad Urna. De forma local, este estilo cerámico fue definido para Iruhito (Pérez 2017), Chi-jcha (Smith et al., 2014) y la Pukara de Khonkho (Zovar, 2012). Para el Municipio, Araño (2015a) realizó una propuesta cronológica que toma en cuenta no solamente los atributos formales de los ce-ramios, sino también las connotaciones socio-políticas que acontecieron con las conquistas inka y española, y sus efectos en la materialidad. El autor realiza una cronología detallada que involucra períodos, fases, estilos y una tradición (ver Tabla 2). El aporte sustancial de este trabajo es que si bien se realiza una tipología que demarca una noción evolucionista, la propuesta trata de centrarse en los Pacajes como el grupo productor y reproductor de la materialidad, y no como un simple contenedor de iconos y formas. En este sentido, la denominación de Pacajes Local, que se utiliza en este trabajo, hace referencia a la cerámica que fue creada por estos agentes y que posteriormente fue modificada en las fases posteriores.

    Tabla 2.
    Cuadro cronológico para los Períodos Tardíos. Modificado de Araño (2015a: 117, Cuadro 1).

     

    Características

    Todos los trabajos mencionados apuntan a un mismo tipo de ceramio, el cual se describirá a continuación. Las formas características son los cuencos (pukus), jarras, tinajas y ollas; los primeros tres elaborados en su mayoría a partir de una pasta color café rojiza con cocción oxidante y oxidante incompleta; por otro lado, las ollas, presentan una cocción reducida o reducida incompleta7. En este trabajo se tomará en cuenta los cuencos, jarras y tinajas; si bien se tienen materiales pertenecientes a torteras y ollas, estos no son representativos por la cantidad, y se espera abordarlos en trabajos posteriores ampliando los datos.

    Sobre las pastas, existen diferentes caracterizaciones. Aibarracín y Mathews (1990) identifican la presencia de arena fina y mica; Párssinen (2005) describe la presencia de feldespato ácido y arenilla de cuarzo, además de caolín, muscovita (mica), vermiculita e ¡Hita. Villanueva (2011) determina la presencia de cuarzo, biotita y feldespato, además de materiales volcánicos; Araño (2015a, 2015b) menciona que los elementos principales son rocas sedimentarias finas y mica, además de otros elementos como caliza, feldespato y biotita; por último, Pérez (2017) identifica antiplástico de arena fina y caliza8, este último en baja proporción. Los ceramios en su mayoría presentan un engobe café rojizo, con un acabado de superficie que varía entre alisado y pulido.

    La iconografía está realizada en color negro, donde se puede distinguir formas variadas: líneas simples, líneas cruzadas, puntos (individuales y en conjunto), geométricos (círculos y triángulos), y las famosas "llamitas gruesas o gordas", aspecto que todos los autores resaltan por sobre otros iconos.

    Figura 2.
    Cerámica Pacajes Local identificada por trabajos previos. A)PostTiwanaku Decadente (Rydén, 1947:99, Figura 38); B) Colla Pacajes (I barra yQuerejazu, 1986); C) Pacajes (Portugal, 1988:28, Lámina 12); D) Señoríos Pacajes (Soruco, 1992:40, Dibujo 6); E) Pacajes Umasuyo (Janusek, 2003:85, Figura 3.81); F) Pacajes Urkosuyo (Janusek, 2003:84, Figura 3.80); G) Estilo Negro sobre Rojo (Párssinen, 2005:152, Figura 90); H) Pacajes (Patino y Villanueva, 2008:16, Imagen 12); I) Pacajes Temprano (Calla, 2011:177, Figura8.1);J) Pacajes Temprano (Zovar, 2012:429, Figura 92); K) Frontera Pacajes-Carangas (Villanueva, 2013:64, Figura 16); L) Pacajes Local (Araño, 2015a: 119, Figura 3); M) Pacajes Temprano (Albarracín, 2007:180, Figura 7.1); N) Pacajes Temprano (Pérez, 2017: 70-71, Figuras 2.24 y 2.25).

     

    La producción cerámica local

    Como primer punto, se debe entender a la cerámica como producto de una interacción social en un grupo humano particular con fines y objetivos particulares. En este sentido, para este trabajo enmarcaremos al material cerámico dentro del concepto de materialidad, es decir, que es parte de la vida social (Tho-mas, 2005). Y al mismo tiempo, será más que un elemento pasivo, sino que tiene y ejerce agencia sobre las personas y su entorno, lo que "(...) produce una serie de interacciones de doble dirección que tienen unas características estructurantes y estructuradas sobre los objetos, los individuos y las mismas condiciones sociales." (Calvo y García, 2014:11).

    Cuando se habla de producción de cerámica local no se hace referencia solamente a la identificación de componentes cerámicos propios de la región y las influencias recibidas, sino se pretende realizar una crítica constructiva a los modelos interpretativos colonialistas que ha generado la arqueología a lo largo de los años.

    Cuando se generan tipologías tradicionales, como vimos en el caso de la cerámica Pacajes, se pretende dejar de lado el poder de acción de los artesanos o la influencia del paisaje social para la creación de vasijas. Esto significa que los cambios en la producción cerámica solo se pueden obtener mediante influencia externa, generalmente a partir de conquistas o desplazamientos de grupos humanos a otras regiones (Tiwa-naku e Inka). De este modo, poco o nada aporte tendrían los pobladores locales en la transformación de su entorno, y son vistos como, desde el correlato arqueológico tradicional, agentes pasivos al cambio. Ya desde aspectos interpretativos, esto permite enaltecer una sociedad "dominante" quien marca las rupturas y discontinuidades en los cuadros cronológicos que armamos (Jofré, 2008; Páez y Giovannetti, 2008).

    En este punto, la cerámica local representa la toma de decisiones de los artesanos locales influenciados por su entorno personal, social, político, económico y simbólico, y estos personajes pasan a ser y estar en el mundo (Tilley, 1994). De esta forma, dependiendo de los contextos, existirá una producción con mayor o menor estandarización, es decir, con mayor o menor influencia de decisiones personales del artesano y su cotidianeidad (Dobres, 2010).

    Pensar la producción de cerámica local de los Pacajes durante el Intermedio Tardío, siguiendo a Fowler (2010), es entender cómo el contexto influyó para obtener un determinado conjunto cerámico. Para acercarnos a este contexto se hace uso de la propuesta de dinámica segmentaria de Albarracín (2007), quien propone para este período la no existencia de un estado centralizado, donde preponderaba la producción a nivel familiar o de ayllu. Desde este marco interpretativo, la existencia de una cerámica local podría responder a un uso compartido de tradiciones dentro de un grupo determinado, en este caso el Pacajes, con diferencias en cada ayllu o familia.

    Sin embargo, debemos entender que muchas de las divisiones geopolíticas son el resultado de las conquistas inka y española, quedando un vació en las características espaciales para el Intermedio Tardío. Enmarcada en esta hipótesis, Portugal Loayza (2011) propone que las entidades socio-políticas para el Intermedio Tardío, en el área circunla-custre del Titicaca, no estuvieron divididas en parcialidades. Para ello propone la existencia de un grupo diferenciado Omasuyo, el cual fue tipificado como una parcialidad de los Pacajes (Umasu-yo y Urkusuyo), con sus características particulares a nivel cerámico y espacial.

    En este sentido, para este trabajo se propone entender la cerámica Pacajes Local como el producto de un grupo particular, que presenta diferencias producto de la decisión de los artesanos del núcleo familiar y de ayllu. Estas decisiones marcan la pericia técnica del artesano, el cual se ve influenciado por su entorno y por el acceso a diferentes recursos para la creación de ceramios.

     

    Metodología de trabajo

    Este trabajo trata de sintetizar el aporte de varios trabajos previos, mostrando nuevos datos y proporcionando nuevas evidencias sobre la cerámica Pacajes del Intermedio Tardío. Como primer paso, como vimos en el acápite anterior, se procedió a realizar una revisión bibliográfica de todos los antecedentes de trabajos arqueológicos, focalizándose en los estudios cerámicos.

    Resulta importante mencionar que la mayoría de los trabajos previos realizaron clasificaciones cerámicas basadas en atributos estilísticos y formales. Estos se basan en establecer diferencias en base a la tosquedad y simplicidad, principalmente contrastadas con su antecesor Tiwanaku y su predecesor Inka. Los primeros trabajos con clasificaciones sólidas (Rydén, 1947; Bennett, 1948; Portugal Ortiz, 1988) son estudios básales sobre la cerámica Pacajes, sin embargo, nunca fueron cuestionados como modelos tipológicos y tampoco como modelos de interpretación social. Por lo seminales y tempranos que resultan ser estos trabajos, es posible que los autores no di-mensionaran que el Período Intermedio Tardío es complejo y no solo marca un espacio temporal transitorio.

    Sin embargo, los últimos trabajos en la región (Zovar, 2012; Pérez, 2017; Araño, 2018) apuntan a cambiar esa lógica formalista e introducir otras características del material cerámico en el análisis, o a proponer modelos de interacción social basados en este tipo de materialidad. Esto significa realizar análisis más detallados basados en morfología, tecnología y decoración, que luego serán traducidos a partir de modelos estadísticos estableciendo relaciones entre estas variables.

    En este sentido, con este trabajo, no se plantea hacer comparaciones con los resultados obtenidos por los anteriores proyectos, al contrario, se pretende incorporar todos los datos existentes sobre la cerámica Pacajes del Intermedio Tardío para generar un modelo de análisis e interpretación.

    Procedencia del material y trabajo de campo

    El material analizado para este trabajo procede del Proyecto Catastro Arqueológico Jesús de Machaca (PCAJM) llevado a cabo entre las gestiones 2015 y 2017 donde se realizaron prospecciones regionales guiadas por los pobladores locales (Araño, 2017).

    En el PCAJM, al ser un trabajo dirigido al registro y pensando en futuras investigaciones, sólo se recolectaron materiales diagnósticos que pudieran proporcionar información sobre cronología y funcionalidad. La recolección fue muestral de acuerdo a sectores identificados en cada sitio, por ejemplo: unidades habitacionales, tumbas, zonas agrícolas, edificaciones, etc.

    De este modo, el material recolectado es una muestra representativa de cada sitio, ponderando el porcentaje total de fragmentos en superficie y permitiendo realizar estudios estadísticos y su respectiva interpretación.

    Proceso de obtención de datos

    El análisis realizado al material ha pasado por diferentes procedimientos que han ayudado a la identificación morfológica, decorativa y tecnológica de las distintas piezas y fragmentos encontrados durante el proyecto de investigación.

    El lavado de las piezas se realizó al mismo tiempo que se llevaba a cabo el trabajo de campo, se utilizaron cepillos con diferentes tipos de cerdas, las cuales respondían al estado de conservación en que se encontraban los tiestos. Para ello se utilizó agua natural y destilada; este procedimiento se realizó cuidando los perfiles y la iconografía. Por último, las piezas fueron secadas en la sombra y se las colocó en nuevas bolsas con nuevas fichas de procedencia.

    La codificación de los diferentes fragmentos se realizó en el laboratorio del Observatorio del Patrimonio Cultural Arqueológico (OPCA) de la Carrera de Antropología y Arqueología. Los materiales utilizados fueron tinta china de color blanco y negro, plumas y esmalte, este último para evitar que se pierdan los códigos con facilidad, y por ser un material reversible. El trabajo consistió en colocar las siglas PCA seguido del número de fragmento de la pieza tratando de no afectar ningún rasgo importante del fragmento como es el caso de la cerámica que poseía algún elemento diagnóstico.

    El análisis de material fue realizado en los laboratorios de la carrera de Antropología y Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés. Se eligieron las piezas pertenecientes a los periodos tardíos: Pacajes Local, Pacajes Inka, Pacajes Colonial y Colonial. Se realizó un análisis morfo-funcional (Shepard, 1956) a cada fragmento; esto significa que se obtendrán la mayor cantidad de datos posibles que servirán para establecer diferencias y/o similitudes entre los conjuntos cerámicos. Los datos obtenidos fueron introducidos dentro de una base de datos (modificado de Araño, 2015b) elaborada en el software computarizado Microsoft Excel©. Los datos principales obtenidos son: proveniencia, aspectos morfológicos, tecnológicos, decorativos y algunas observaciones encontradas (ver Anexo 1). Para realizar este análisis se utilizaron diversos instrumentos de apoyo, como ser: lupas, diametradores, calibradores, fichas y computadoras portátiles.

    Cada fragmento fue fotografiado con una cámara Lumix G10, el procedimiento fue realizado en ambas caras de cada fragmento y algunos perfiles. Dependiendo del color del fragmento se utilizaron fondos color blanco o negro. Para proporcionar información sobre las dimensiones se utilizaron escalas IFRAO9.

    Las fotografías se utilizaron como plantillas para realizar los dibujos digitales de cada fragmento (Pacheco y Ma-chicado, 2015). Para ello se utilizaron los siguientes softwares computariza-dos: Adobe Photoshop, Adobe llustrator, Inkscape y Adobe Fireworks CS6. Las escalas utilizadas en las piezas para el dibujo fueron de 1:1, se limpiaron las fotografías dejando a las piezas en un fondo claro y se colocaron en fondo blanco o negro, según correspondían los colores de cada fragmento. Se determinaron los grosores a partir de un marco de 1,5 puntos, para los bordes externos y bordes internos de la cerámica, considerando biselados, facturas de perfil, bordes de base y otro tipo de divisiones que tuviese la cerámica; por otro lado, los perfiles expuestos fueron colocados con puntos dispersos a manera de achurado. Se utilizó la herramienta de cuentagotas para asemejar los colores de la pieza en el dibujo y se tuvo cuidado con la iconografía presente en los fragmentos, además de las decoraciones plásticas y algunas piezas completas.

    Proceso de análisis de datos

    El trabajo se basa en un análisis estadístico. El mismo se llevó a cabo con el software computarizado Microsoft Excel©. Se digitalizó la información y se generó una base de datos de todos los fragmentos analizados en la fase previa de gabinete, constituyéndose una amplia matriz que integró el conjunto de categorías tecnológicas, morfofuncionales y decorativas del análisis cerámico. En base a esta información se hizo el recuento de frecuencias absolutas, frecuencias porcentuales y cruce de variables obteniéndose tablas y gráficos pertinentes de las categorías más relevantes y consistentes.

    Resultados obtenidos

    Durante el análisis general se obtuvieron 966 fragmentos pertenecientes a los períodos tardíos. De todo este conjunto se pudo filtrar 426 fragmentos pertenecientes al Pacajes Local, los mismos provienen de 96 de los 120 sitios prospectados del trabajo de campo del PCAJM. A continuación, se hará un análisis detallado de los diferentes componentes que se tomó en cuenta en los análisis morfológico, tecnológico y decorativo.

    Análisis morfológico

    Forma de vasija

    De acuerdo a este análisis, los componentes artefactuales mayoritarios corresponden a la categoría de cuencos (82,39%), seguidos por la categoría de jarras (11,97%) y en menor grado las tinajas (2,11%). Al igual que los trabajos previos realizados sobre este estilo cerámico, los datos corroboran la repre-sentatividad diagnóstica que constituyen las formas de cuencos en las muestras cerámicas Pacajes Local.

    Gráfico 1.
    Frecuencia porcentual de acuerdo a la forma de las vasijas.

    Fuente: Elaboración propia.

    En cada forma se identifican sub formas (ver Gráfico 1). Los cuencos son de base plana o con un pedestal o asiento; las jarras presentan las asas en la parte media del cuerpo o uniendo la boca con el cuerpo; las ollas pueden presentar o no asas.

    Tipos de borde y labio

    De acuerdo a los tipos de bordes, se logró identificar tres grupos: convergente, divergente y recto; cada uno de ellos con diferentes variables en cuanto a la forma del labio (Tabla 3). Entre los tipos de bordes asociados a los cuencos, jarras y tinajas el grupo divergente es mayoritario (91,3%); de carácter exclusivo para las jarras y tinajas.

    Por otro lado, del total de fragmentos de bordes de cuencos estos presentan tres tipos generales: divergentes con 170 piezas (90,4%), convergentes (4,8%) y rectos (4,8%) con 9 piezas cada uno. Se identificaron numerosas variantes de forma de labio y biselado. Merecen especial mención los bordes divergentes de labios ojivales (50%) y divergentes de labios redondos (27,7%).

    En cuanto a las jarras, el tipo mayoritario es divergente de labios redondos (80%). Las tinajas presentan bordes ante todo de carácter flexionado hacia afuera con diámetros por encima de los 20 cm.

    Tipos de base

    En cuanto a los tipos de base, de un total de 81 fragmentos, se logró identificar un solo grupo, donde los fragmentos se caracterizan por tener una base plana con dos tipos de modificaciones: con asiento y con pedestal. De acuerdo a las formas de las vasijas, se cuenta con mayor cantidad de cuencos y jarras, y en ambos casos se muestra una variedad de tipos de bases, mientras que las tinajas y ollas solo presentan bases planas, aunque la cantidad de muestras es muy baja (Gráfico 2).

    La mayor cantidad de bases se encuentra en los cuencos (71), por lo tanto, es el que más variedades presenta, sin embargo, no existe una predilección por una forma de base específica. Este efecto se puede llevar a las jarras, que no muestran un tipo de base específico, pero de igual forma las muestras resultan ser menores en comparación de los cuencos.

    Orientación y sección del asa

    Los elementos que presentaban estas características son muy pocos (7), sin embargo, sirve mucho para aclarar la morfología, puesto que se tiene asas en su mayoría verticales (6) y solo una horizontal. En cuanto a la sección, es ma-yoritaria la arista roma (5), contando un elemento de sección circular y otro de sección rectangular.

    Tabla 3.

    Frecuencia absoluta y porcentual de tipos de bordes según forma de vasijas.

    Fuente: Elaboración propia.

    Gráfico 2.

    Frecuencia porcentual de tipos de bases según forma de vasijas.

    Fuente: Elaboración propia.

    Gráfico 3.

    Frecuencia porcentual de Inclusiones presentes en los fragmentos analizados.

    Fuente: Elaboración propia.

    Análisis tecnológico

    Pastas

    Al tratarse de un análisis macroscópico se pudo identificar dos fracciones que componen la pasta: (1) una matriz que aglutina la porción arcillosa, y (2) los antiplásticos o inclusiones que presenta la pasta. La pasta en general es compacta, muestra una distribución uniforme de los granos, y tiene porcentaje bajo de porosidad. En cuanto a la textura, tomando en cuenta la granulometría como variable, se puede inferir que los fragmentos varían entre una textura afírica10 y una textura pseudolepidoblástica11, que deben ser contrastadas con análisis microscópicos.

    En cuanto a las inclusiones que presenta la pasta (Gráfico 3), se pudo evidenciar componentes mayoritarios. Un 90.59% de los fragmentos presentan arenisca, seguida por un 71.53% con mica, el tercer porcentaje de 35.39% con caliza, un cuarto elemento es el feldespato presente en un 18,59% de los fragmentos; la presencia de roca volcánica se nota en 13.65% de la muestra, por último, un 9.18% presenta cuarzo. Los

    componentes minoritarios son cuarzo translúcido, cuarzo lechoso12, hematita y biotita. En general, se logró identificar 33 combinaciones de pastas que conjugan las diferentes inclusiones identificadas en el análisis (ver Anexo 2).

    Cocción

    Si bien los elementos analizados son fragmentos, y no deben reflejar la situación de una vasija entera, es importante ver la variabilidad a la que son sometidos los ceramios al momento de su cocción (Gráfico 4). Con este parámetro se pudo identificar que un 62,82 % de los fragmentos presentan cocción oxidante, seguido de procesos de cocción oxidante incompleta (22,12%), y reductora incompleta (8,47%). Solo un 6,59 % de la muestra presenta cocción reductora lo que hace predominar la coloración tonal anaranjada característica de las pastas.

    Acabado de superficie

    El análisis de técnicas de acabado superficial en los fragmentos cerámicos revela diferencias entre las superficies externas (Gráfico 5) e internas (Gráfico 6), diferencia evidente entre vasijas cerradas y abier-

    Gráfico 4.

    Tipos de cocción de las pastas cerámicas.

    Fuente: Elaboración propia.

    Gráfico 5.
    Frecuencia porcentual del acabado superficial externo según forma de vasijas.

    Fuente: Elaboración propia.

    tas. Los cuencos presentan predominantemente acabado de carácter pulido en la cara interna y acabado alisado en la parte externa. Las formas cerradas como las jarras presentan un acabado superficial externo entre alisado y pulido, mientras que la cara interna presenta mayormente acabado alisado. Y por último las tinajas exhiben un acabado general de alisado tanto en la cara externa e interna.

    Gráfico 6.

    Frecuencia porcentual del acabado superficial Interno según forma de vasijas.

    Fuente: Elaboración propia.

    Color de pasta y engobe

    Para hacer esta identificación se utilizó gamas de colores estándar, puesto que al momento de someter los fragmentos a un análisis con tabla Munsell cada persona identificaba diferentes códigos, incluso la intensidad de la luz (solar o artificial) afectaba en la percepción. Por ello se pudo identificar varias tonalidades en cuanto a los colores,

    tanto internos como externos (Gráfico 7). Por otro lado, los fragmentos que tienen engobe representan el 84,27% del total; de igual forma se identificó el color de los engobes, el cual también presenta muchas variables. Se procedió a la división de los colores cafés porque en gran parte de los trabajos previos se hace referencia a que el color café rojizo es un elemento diagnóstico para los períodos tardíos.

    Gráfico 7.

    Frecuencia porcentual de colores en las pastas y el engobe.

    Fuente: Elaboración propia.

     

    Análisis decorativo

    Técnicas de decoración

    En el análisis se pudo identificar tres tipos de decoración: pictórica, plástica en bulto y plástica incisa (Figura 3). Del total de fragmentos, 39,49% presentan una decoración pictórica, 0,47% decoración plástica en bulto, y 0,47% decoración plástica incisa (entre acanalados y perforados). Por otro lado, un 59,58% no presenta ningún tipo de decoración. Se lograron identificar tres zonas de aplicación decorativa: en el exterior de la pieza, en el interior de la pieza y en el borde (Gráfico 8). A continuación, se expone un análisis detallado de las decoraciones internas y externas; sin embargo, las decoraciones en los bordes presentan líneas onduladas, rectas y entrecruzadas en color negro.

    Es necesario aclarar, en cuanto a la decoración pictórica, por el estado de conservación de los fragmentos y a causa de los procesos postdeposicionales, algunos de los iconos no son discerni-bles o desaparecieron.

    Figura 3.

    Tipos de decoración: A) Pictórica, B) incisa, C) en bulto. Fotografías de los autores. Fuente: Elaboración propia.

    Gráfico 8.

    Frecuencia porcentual de la ubicación de la decoración.

    Fuente: Elaboración propia.

    Decoración externa                                     

     

    Se lograron identificar en total 15 tipos tinajas (2,56%), y formas indetermina-de motivos iconográficos en el exterior de los fragmentos (Figura 4) presentes en cuencos (71,79%), jarras (23,08%), das (2,56%).

    Figura 4.

    Repertorio iconográfico externo. A) Punto, B) Conjunto de puntos, C) Línea, D) Líneas paralelas oblicuas, E) Conjunto de líneas; F) Bloque reticulado, G) Bloque reticulado con zigzag, H) Conjunto de líneas onduladas, I) Cruciforme, J) Circunferencia con líneas cruzadas internas, K) Doble banda con línea ondulada interna, L) Conjunto de líneas verticales y horizontales, M) Conjunto de líneas (zoomorfo), N) Representación de camélido.

    En cuanto a motivos por forma, se tienen cinco iconos representativos y otros que se incorporan con porcentajes menores (Gráfico 9). Entre los representativos se tiene líneas con un 17,95%, donde un 12,82% pertenece a cuencos, 2,56% son de piezas indeterminadas y un 2,56% de jarras; el siguiente son motivos cruciformes con un 5,13% relacionado exclusivamente con cuencos; el bloque reticulado con un 3,85%, donde los cuencos cuentan con un 1,28% y las jarras un 2,56%; los conjuntos de puntos tiene un 3,85% donde el porcentaje total se encontró en cuencos; y por último se tiene líneas oblicuas con un 3,85% y todas ellas se encuentran en jarras.

    Gráfico 9.

    Frecuencia porcentual del tipo de motivos en la parte externa de la vasija por forma.

    Fuente: Elaboración propia.

    Figura 5.

    Repertorio iconográfico interno. A) Punto, B) Conjunto de puntos, C) Círculos, D) Línea, E) Líneas paralelas oblicuas, F) Línea ondulada, G) Conjunto de líneas segmentadas, H) Línea y punto, I) Geométrico, J) Óvalo, K) Cruciforme, L) Asterisco, M) "S" horizontal, N) "T" invertida, O) Circunferencia con puntos internos, P) Circunferencia con líneas cruzadas internas, Q) Doble circunferencia, R) Círculo con motivos en negativo, S) Conjunto de líneas, T) Voluta, U) Banda con línea ondulada, V) Banda de líneas onduladas, W) Banda con línea ondulada y puntos, X) Banda y conjunto de puntos, Y) Conjunto de líneas verticales, Z) Bloque de líneas oblicuas, AA) Bloque reticulado, AB) Conjunto de líneas verticales y horizontales, AC) Conjunto de línea ondulada y recta, AD) Conjunto de líneas (zoomorfo), AE) Ornitomorfo, AF) Fitomorfo, AG) Representación de camélido.

    En cuanto a los colores de los motivos, claramente el color negro es el mayoritario con un 88,9%; sin embargo, existen otros colores como el anaranjado (1,6%), el café (4,8%), el guindo (1,6%), el verde (1,6%) y el rojo (1,6%).

    Decoración interna

    En este caso se lograron identificar 33 tipos de iconos para el interior de las vasijas (Figura 5), los cuales se encuentran casi en su totalidad en cuencos (96,77%) por tratarse de vasijas abiertas, sin embargo, se tienen algunos iconos presentes en jarras (3,23%).

    Aunque los cuencos en su mayoría presentan este tipo de decoración, también se presentan iconos de acuerdo a las formas de vasija (Gráfico 10). Los motivos más representativos son el bloque reticulado con un 11,98% que fueron encontrados en su mayoría en cuencos; otro icono que destaca son las líneas onduladas con 11,06%, donde los cuencos son el 10,60 % y las jarras 0,46%; le sigue el conjunto de líneas verticales y horizontales con un 10,14%, en los cuencos con el 9,68% y las jarras con un 0,46%; como último icono con mayor presencia se tiene la representación de camélidos que ocupan un 5,53%, con presencia total en los cuencos.

    Gráfico 10.

    Frecuencia porcentual del tipo de motivos en la parte interna de la vasija por forma.

    Fuente: Elaboración propia.

    En cuanto a los colores, de igual forma la mayor cantidad de iconos están representados en color negro (91,14%), pero también se cuentan con otros colores con menor incidencia: blanco (0,63%), café (5,06%), negro con tonos cafés (1,27%), negro con tonos guindos (0,63%), y rojo (0,63%). También existen iconos que se encuentran decolorados y no se pudo determinar el color o tono específico de la pintura (0,63%).

     

    Interpretaciones

    Como en la mayoría de la literatura especializada para este estilo cerámico, en este análisis es muy recurrente que los cuencos sean los mayoritarios debido a que los materiales son de servicio cotidiano. De igual forma se debe evidenciar que, al igual que Zovar (2012), se pudo identificar otros subtipos en las formas generales, por ejemplo, los cuencos de base plana y cuencos con pedestales y asientos. En las jarras se identificó aquellas que tienen el asa ubicada en el cuerpo y otras que tienen el asa que une el cuerpo con la boca; las tinajas presentan una forma que parece estándar; las ollas presentan una variación en las paredes, siendo algunas más globulares, pero también con la presencia y ausencia de asas; por último, se evidencia la presencia de torteras, que indica la existencia de producción textil.

    Sobre los tipos de borde y base, es interesante ver que no existe una estandarización en la elaboración. Las asas responden más que todo a una necesidad del tipo de manejo y transporte con respecto al tamaño de la vasija, y no así a una estandarización social. Con toda la diversidad identificada se piensa que la alfarería fue de producción individual o familiar, que no responde a imposiciones totalizadoras como aparentemente lo fue en períodos con la presencia de un Estado.

    Esta forma de ver la independencia del artesano con respecto a la libre elección de cómo realizar una vasija, se ve expresada en las pastas. Al tener 10 tipos de inclusiones, que se agrupan en 33 tipos de pastas, indica que los artesanos elaboraban la pasta con los materiales que se tienen a mano, o con aquellos que vienen de una tradición familiar.

    De igual forma, los acabados son variados, y muestran una elección personal del artesano, donde los alisados y pulidos son elegidos por su vistosidad.

    Si bien existe una cantidad mayo-ritaria de vasijas con cocción oxidante, no se debe tomar como un parámetro diagnóstico para este estilo cerámico. Es importante entender que la homogeneidad en la cocción dependerá del tipo de combustión (por contacto, por convención, por radiación), combustible (leñas y/o estiércol), y el tipo de cocción en la que se realiza (abierta o cerrada) (García y Calvo, 2006). Generalmente, la cocción oxidante se obtiene cuando hay un exceso de oxígeno, donde se puede inferir que las vasijas se encontraban separadas; mientras que la cocción reductora se obtiene cuando no existe suficiente oxígeno (lo que genera monóxido de carbono), que indicaría que las vasijas estaban muy juntas la una con la otra (Rye, 1981; García y Calvo, 2006).

    Por último, los motivos decorativos develan variedad, pero al mismo tiempo un uso compartido en toda la región. Esto quiere decir que dentro de los Pacajes existen iconos que representan aspectos de su vida cotidiana, y que van circulando, conjuntamente con su significado, por todos los ayllus.

     

    A manera de reflexiones

    Este trabajo pretende ahondar en los estudios de la cerámica de Jesús de Machaca para el Intermedio Tardío, y al mismo tiempo se convierte en el primer trabajo que logra conjugar de manera sistemática todas las características que presenta la cerámica de los Pacajes, en su estilo Pacajes Local (1150 - 1470 d.C).

    Todas las variables y diferencias en cuanto a especificaciones morfológicas apuntan a pensar en una sociedad Pacajes descentralizada, corroborando la hipótesis de Albarracín (2007) sobre la dinámica segmentaria, donde los sitios corresponderían a grupos familiares o ayllus. Estos grupos elaborarían sus ce-ramios con los materiales que tienen a disposición, esto podría ser una explicación sobre la gran variedad de inclusiones y grupos de pastas, que depende de las características geológicas de cada sitio.

    Con respecto a este último punto, es necesario poder realizar en un futuro un análisis petrográfico para correlacionar los componentes de las pastas y los componentes geológicos de la región, como se realizó para las comunidades de Jesús de Machaca y Iruhito durante la ocupación Inka (Araño, 2019).

    A comparación de los trabajos previos, se observó que el indicador del color de pasta (café rojizo) y los iconos que representan camélidos (mal llamados llamas gordas o gruesas), no son los determinantes para diagnosticar el Pacajes Local. Las representaciones de camélidos sólo alcanzan un 5,53 % de la muestra, a comparación de otros iconos que levemente tienen mayor presencia (líneas, cruciformes, bloques reticulados y conjuntos de puntos). Sobre el color de la pasta, producto de la cocción, se puede inferir la existencia de varios tipos de cocción que parecen ser producto de las necesidades y acceso a recursos de cada grupo familiar o ayllu. Al contrario, en el conjunto estudiado se presenta una gama variada de colores de pastas, cocciones e iconos que son característicos de los Pacajes, pero que presentan una elección y dispersión sin restricciones.

    Ahondando en los iconos, es necesario establecer que en el conjunto cerámico no existe una división marcada entre el Pacajes Urkosuyo y Pacajes Omasuyo como la percibieron Albarracín (2007)yJanusek(2003).

    Este uso irrestricto de ceramios, donde no se perciben diferencias regionales, apoya la hipótesis de Portugal Loayza (2011), donde la idea de la existencia de estas dos parcialidades (Urkosuyo y Omasuyo) es incorporada con la llegada del Inka y se reafirma con la colonia española. Es decir que, para el Intermedio Tardío, los Pacajes eran una sola entidad socio política, sin división de parcialidades, solamente de ayllus y familias. Sin embargo, se debe entender que la cerámica no es el único determinante para ello, ya que todas las características estudiadas en propuestas previas se encuentran en Jesús de Machaca y posiblemente en todo Pacajes.

    Con los resultados obtenidos se pretende ahondar en el estudio de este estilo cerámico, y se pueda ver su potencial interpretativo para entender mejor el Intermedio Tardío y sobre todo la importancia de los grupos denominados como Pacajes.

     

    Agradecimientos

    En primera instancia con este trabajo queremos rendir homenaje postumo a John Janusek y Roberto Choque por su incasable dedicación hacia Jesús de Machaca, y a Eduardo Pareja por su aporte a la arqueología boliviana. Un agradecimiento al Instituto de Investigaciones Antropológicas y Arqueológicas de la UMSA por brindarnos sus instalaciones. A todos los estudiantes que nos colaboraron en las diferentes etapas de trabajo de campo. Una retribución especial a los evaluadores que con sus sugerencias enriquecieron el trabajo. Y sobre todo a los comunarios de Jesús de Machaca por toda la ayuda y paciencia.

     

    Notas

    1   Este trabajo es uno de los resultados obtenidos gracias al "Proyecto IDH Construyendo una Cartografía Cultural en los Municipios Jesús de Machaca y Escoma: El Catastro Arqueológico (1 era Fase)" financiado por la Universidad Mayor de San Andrés a través de los recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
    4     Este concepto, que fue expuesto por algunos autores (Angelo, 2002; Capriles, 2003; Alconini, 2016; Villanueva, 2019), hace referencia a que en varias regiones de Boiivia el fenómeno deTiwanaku trató de ser la respuesta del surgimiento de diferentes grupos culturales, y de igual forma se pretendió que sea parte de la identidad nacional como parte de una coyuntura política específica.

    5     El Catastro Arqueológico Jesús de Machaca fue parte del Proyecto "Construyendo una Cartografía cultural en los Municipios Jesús de Machaca y Escoma: el Catastro Arqueológico del Observatorio de Patrimonio Cultural Arqueológico (OPCA), financiado con fondos concursables del Impuesto Directo a los Hidrocarburos IDH 2015-2016 de la Universidad Mayor de San Andrés.

    6 Pérez llevó a cabo desde el año 2008 hasta 2013 el Proyecto Arqueológico Iruhito Desaguadero como consecuencia de sus trabajos previos en el PAJAMA (Pérez, 2014).

    7    Esto no quiere decir que existan piezas de cada forma con diferente cocción, sin embargo, no son materiales recurrentes.

    8   Es importante mencionar que Aibarracín y Mathews (1990) y Pérez (2017) no especifican el tipo específico de arenas que identificaron, solo mencionan su granulometría.

    9   International Federatlon of Rock Art Organlzatlons.

    10  La textura afírica es aquella que no presenta cristales grandes o fenocristales (DrucyChávez, 2014:93).

    11    La textura pseudolepldoblástlca presenta una estructura de fondo de pasta que presenta laminillas muy delgadas de mica que "envuelven las Inclusiones no plásticas formando una masa detrítica" (Pereyra, 2012:391).

    12 SI bien se logró Identificar en términos generales el cuarzo, en algunos fragmentos se pudo distinguir si se trataba de cuarzo lechoso o cuarzo translúcido, dato que puede ayudar a futuros trabajos petrográficos.

    Se plantea realizar una exégesis bibliográfica sobre los antecedentes de estudios cerámicos pertenecientes al conjunto Pacajes, y realizar un análisis e interpretación de los datos del material cerámico recuperado por el Catastro Arqueológico Jesús de Machaca.

    En Jesús de Machaca, específicamente, se logra identificarla misma cerámica Pacajes, sin embargo, desde la perspectiva etnohistórica este sector pertenecería a Urqu Pacajes, pero no se logran ver diferencias en los ceramios, y prácticamente son los mismos que los encontrados en la parcialidad Urna.

    En este sentido, para este trabajo se propone entender la cerámica Pacajes Local como el producto de un grupo particular, que presenta diferencias producto de la decisión de los artesanos del núcleo familiar y de ayllu.

    El material recolectado es una muestra representativa de cada sitio, ponderando el porcentaje total de fragmentos en superficie y permitiendo realizar estudios estadísticos y su respectiva interpretación.

    426 fragmentos pertenecientes al Pacajes Local, los mismos provienen de 96 de los 120 sitios prospectados del trabajo de campo del PCAJM. A continuación, se hará un análisis detallado de los diferentes componentes que se tomó en cuenta en los análisis morfológico, tecnológico y decorativo.

    Este trabajo pretende ahondaren los estudios de la cerámica de Jesús de Machaca para el Intermedio Tardío, y al mismo tiempo se convierte en el primer trabajo que logra conjugar de manera sistemática todas las características que presenta la cerámica de los Pacajes, en su estilo Pacajes Local (1150-1470 d.C).

     

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    Anexo 1.

    Ejemplo de la base de datos utilizada en el análisis de material cerámico.

     

    Anexo 2.

    Variabilidad de pastas de acuerdo a tipos de inclusiones.