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    Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

    versão impressa ISSN 1997-4485

    Rev. Fuent. Cong. v.12 n.55 La Paz abr. 2018

     

    CENTENARIO DE JOSÉ LUIS ALBERTO "PEPE" BALLÓN (1918-1997)

     

    Pepe Ballón
    el imprentero anónimo de la subversión

     

     

    Jürgen Schütt Mogro*6
    * El Hatillo, Caracas, Venezuela.
    jurgenschutt@gmail.com

     

     


     

     

    Cuando llegué a Caracas, en abril de 1976, junto con mi mujer y nuestros dos hijos, una de las primeras personas a las que busqué fue Pepe Ballón. Estábamos alojados en el IVIC y un transporte del instituto me llevó a una curiosa dirección anotada en un papel: Edificio Inorca, de Abanico a Socorro, piso 6, Ap. 6B. Fue un reencuentro después de largos años y muchas peripecias. Pepe vivía en el apartamento con su hija Leni y su nieto Mauricio, y cómo no, con varios bolivianos. Porque esa era una de las después veremos". Él les conseguía trabajo o los ubicaba apelando a su amplio círculo de amistades, entre las que recuerdo a Mimo Áñez, al pintor Toro, María Nazoa y muchas otras, además de la numerosa colonia boliviana, en esos tiempos formada en gran parte por exiliados. En otra ocasión lo visité en la librería donde trabajaba; después de involucrarme en una amena conversación con empleados y clientes me llevó a dar una vuelta para mostrarme otras librerías de la zona, donde lo recibían con mucho afecto.

    características de Pepe, su cariño por la gente y su preocupación por sus compatriotas. Una vez le presentaron a un muchacho recién llegado de Bolivia. Pepe le preguntó por su situación y al verlo desorientado le dijo: "Tú te vienes a casa, Una de las pasiones de Pepe era el ajedrez. A menudo nos reuníamos en casa o en algún parque, él llegaba con su tablero bajo el brazo. Recuerdo una memorable "tarde de ajedrez con desayuno" con Pepe Ballón, Oscar Alandia Pantoja, un amigo austríaco y yo; mi mujer y los chicos estaban en Alemania, así que nos enfrascamos en una alegre contienda hasta el amanecer, amenizada con chispeantes comentarios y un buen vino. Es una pena que no recuerde quien resultó campeón.

    En 1980 Pepe, Leni y Mauricio regresaron a Bolivia por tierra. Pepe me cuenta en una descripción detallada que aún conservo: "... Miércoles 12 de marzo partida 6:30 para tomar ferry de las 7:00 y cruzar el Amazonas, a las 8:00 emprendimos viaje a Umaita, llegando a las 18:00, pasamos 4 ríos en balsa y soportamos varias fuertes tormentas tropicales..". En otro pasaje añade: "Cambio de tema y te aviso que nuestro país parece una especie de 'Torre de Babel', todos hablamos un lenguaje distinto... el 'gorilismo'... agazapado e insolente, listo para golpear el rato que se les ocurra. Sobre mi futura actividad es casi seguro que retorno a la UMSA". Lamentablemente acertó en su estimación del "gorilismo".

    Conocí a Pepe, más bien, lo vi por primera vez, cuando yo era catedrático en el Instituto de Ciencias Básicas de la UMSA, en La Paz. Fue en 1968, en esos años de represión y clandestinidad. Cuando había necesidad de publicar un documento yo introducía en un sobre el material que me llegaba, bajaba al sótano del Monoblock de la UMSA, lo dejaba en una caja en los estantes de la antesala de la imprenta y me retiraba. Un día varias personas estaban en el lugar y por precaución decidí quedarme observando. Al poco rato se abrió la puerta de la imprenta y un señor en bata gris salió, miró con interés las carteleras en la pared, se acercó al estante con la caja y con toda naturalidad retiró el sobre y regresó pausadamente a la imprenta. El episodio se repitió algunas veces sin que yo me enterara de quién era el señor y tampoco quisiera averiguarlo. Tiempo después lo vi de nuevo una noche en El Prado, en medio de la multitud con su inconfundible bigote, frente al cine donde se suponía estrenarían Yawar Mallku, una película de Jorge Sanjinés. Vi también a varios conocidos, conversé con los que fue prudente hacerlo, hasta que llegó la policía y violentamente suspendió el estreno. Pasaron los meses y en junio de 1969 caí preso y luego de algunas escalas terminé confinado en el Panóptico de San Pedro. Después del golpe de Ovando la situación de los presos políticos cambió sustancialmente y -¡vaya ironía!- pude ver Yawar Mallku en el panóptico. Se estrenó en la sala del penal con el elenco de la película presente junto a invitados especiales, entre ellos Tota Arce y su hermano (quien hacía el papel de médico), Mario Arrieta (el de gringo), además de otros amigos... y ¡Pepe Ballón! Nos dimos un fuerte abrazo y conversamos largamente. Por fin nos enteramos en detalle de quiénes éramos.

    Meses después fui deportado a Alemania, donde gracias a la participación de muchas personas pudimos organizar el "Komitee Europa-Lateinamerika" (KELA) para prestar un modesto apoyo a los movimientos emancipadores de Bolivia y del continente. Pepe nos ayudó a establecer contactos y después del golpe de Banzer pudimos apoyar a compañeros que se refugiaron en Argentina, Chile y Perú, y cuando el golpe de Pinochet logramos organizar la salida a Europa de compañeros en situación de riesgo inminente. Por esa época visité a Miguel Ballón, hermano menor de Pepe, refugiado en Alemania con su esposa e hijo. "Micki" fue quien anotó en un papel aquella curiosa dirección de Pepe en Caracas.