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Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional
Print version ISSN 1997-4485
Rev. Fuent. Cong. vol.11 no.52 La Paz 2017
HISTORIAS DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS
Un Archivo Histórico en un Búnker
en Alemania
Carlos Zambrana Lara*
* Licenciado en Historia (UMSA).
Recepción: 9 de octubre de 2017 Aprobación: 30 de octubre de 2017
Publicación: Octubre de 2017
El Archivo Histórico de Nienburg/Weser, en Alemania, ocupa dos edificios muy peculiares, una bella casona de inicios del siglo XX y un edificio con un búnker construido durante la Guerra Fría. Esto muestra la falta de inversión pública en infraestructura para conservar la documentación y la memoria. El archivo histórico guarda y ofrece a la sociedad datos fidedignos sobre registros de personas, así como fuentes para investigaciones genealógicas y sociales.

El Archivo Histórico de Nienburg ocupa dos edificios diferentes en un mismo terreno. La mansión o "villa Holscher" y una construcción de tipo moderno en cuyo sótano se encuentra el búnker. La mansión perteneció a la familia Holscher, que fundaron una fábrica de utensilios de cristal en Nienburg en 1891. En esa época el cristal o vidrio era un elemento costoso, la empresa acumuló ganancias y a comienzos del siglo XX, los Holscher construyeron una elegante villa donde vivieron muchos años.

En algún momento la villa Holscher pasó a manos del Estado y después fue cedida a los militares que construyeron al lado un edificio de tres plantas con un búnker contra ataques aéreos. Eran los años de la Guerra Fría y Alemania (que en ese tiempo estaba dividida en dos, la Republica Federal al oeste y la República Democrática al este) se encontraba en la primera línea de batalla; basta decir que en un momento dado ambas Alemanias (tanto la socialista como la capitalista) poseían misiles nucleares, dispuestos para destruir en cualquier momento al enemigo ideológico.
Durante largos años, la villa Holscher y el edificio contiguo cobijaron a una unidad de formación técnica de las fuerzas armadas de Alemania. Después de la caída de la Unión Soviética y el final de la Guerra Fría, a comienzos de la década 1990, muchas instalaciones militares en Alemania quedaron en desuso. Cuando los militares abandonaron la mansión, la ciudad la retomó y a partir de 1992, la destinó a acoger la documentación que ya había cumplido su vida útil dentro de la administración pública. Así es cómo la villa Holscher y el edificio contiguo pasaron a ser el archivo histórico, solo por el hecho de que estaban vacíos y a disposición, aunque no reúnen las condiciones necesarias para un repositorio.



Hasta entonces la documentación histórica de la ciudad de Nienburg se encontraba repartida en los depósitos de varias oficinas públicas. A partir de 1993 se recolectó también la documentación proveniente de las otras ciudades y pueblos de la provincia, por lo que en realidad se trata del archivo de la ciudad y la provincia del mismo nombre (en alemán "Stadt" y "Kreis"- Archiv). ¿Qué tipo de documentos guarda el archivo de Nienburg y de qué épocas históricas? El archivo recoge la documentación generada por la administración pública, de las diferentes fases históricas por las que ha atravesado esta región y muestran también las etapas cronológicas de Europa.
Documentos de la época feudal, como ser algunas partidas de nacimiento a partir del año 1301, Actas y mapas a partir de 1400
Documentos producidos por el Reino de Inglaterra y Hannover, s. XVIII
Expedientes de la época del dominio francés, a comienzos del s. XIX
De la hegemonía de Prusia y el Segundo Imperio Alemán, segunda mitad del s. XIX y comienzos del s. XX
Algunos pocos documentos de la dictadura nacionalsocialista, 1933-1945
Gaceta Oficial del Gobierno Militar en la Zona de ocupación británica, 1945-1949
Microfilm del periódico local "El Rastrillo", a partir del año 1882
Registros personales (partidas de nacimiento, matrimonio y defunción) a partir de 1874
De los documentos que tuve la oportunidad de observar, me llamó mucho la atención una pieza de archivo peculiar. Se trata de una placa de metal conmemorativa, de la época de la República de Weimar, poco antes de la dictadura de Hitler. La placa es en realidad una lápida metálica que probablemente se encontraba en un cementerio y recuerda a tres soldados judío-alemanes caídos durante la Primera Guerra Mundial, uno en Bélgica, otro en Francia y el tercero en Rusia. Como se sabe, durante el Holocausto los judíos alemanes fueron perseguidos, sus templos y cementerios saqueados y destruidos. Este documento es testigo de una época oscura que en el archivo se quiere preservar, en lugar de olvidar.

Entre las tareas importantes que cumple hoy este archivo histórico está en primer lugar, ofrecer datos de registros personales, nacimiento, matrimonio y defunción de las personas naturales. Esta información es requerida por empresas administradoras de herencias familiares, quienes requieren certificar las relaciones de parentesco de las personas. Genealogistas interesados en establecer linajes familiares e investigadores de la historia de la ciudad de Nienburg, son los usuarios más frecuentes del archivo.
¿Ofrece un búnker condiciones óptimas para la conservación de los documentos? Para nada. Ni bien se traspasan los gruesos muros de hormigón de la entrada al repositorio, se siente un fuerte hedor a humedad. Dado que el sistema de ventilación es anticuado, en verano los ambientes se calientan porque no circula bien el aire y cuando llueve mucho un cuarto se inunda. Como sucede en muchos casos y en muchos países, la conservación de los documentos históricos no es una prioridad. En enero de este año, la ciudad vendió la villa Holscher y tiene el objetivo de construir en otro sitio un edificio apropiado, donde se ubicarán el archivo y la biblioteca de la ciudad. Ambicioso y millonario proyecto cuya financiación y construcción demorará más de una década, lamenta la directora del archivo, Patricia Berger. Agradezco a los demás trabajadores/as del archivo histórico del Stadtarchiv Nienburg por brindarme la información, Sebastian Hartwig, Nadine Langhorst y Reinhard Balschun.














