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Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional
Print version ISSN 1997-4485
Rev. Fuent. Cong. vol.11 no.52 La Paz 2017
HISTORIAS DE VIDA
¿Por qué mataron al Che?*
Yuri F. Tórrez**
* A propósito de los 50 años de la muerte del Che Guevara,
este artículo recoge algunos hallazgos del libro
¿Regis Debray, Judas del Che? Juicio militar al intelectual francés en Bolivia.
** Periodista y sociólogo con Maestría en Ciencias Políticas.
Doctorado en Estudios Culturales Latinoamericanos.
Docente universitario e Investigador Social.
Recepción: 9 de octubre de 2017 Aprobación: 30 de octubre de 2017
Publicación: Octubre de 2017
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
Jorge Luis Borges
(Fragmento del poema "Ajedrez")
La intuición del mítico guerrillero argentino-cubano, Ernesto "Che" Guevara era cumplir un papel épico: su vocación heroica de quien conoce su destino y está dispuesto a asumirlo voluntariamente aunque para este devenir trágico haya intervenido una red de infortunios: sus propios cálculos fallidos, carnadas, traiciones y acontecimientos imprevistos que precipitaron este destino aciago del Che. Uno de esos infortunios estuvo conectado con el Juicio Militar al intelectual francés, Regis Debray y al pintor argentino, Ciro Bustos. A finales de abril de 1967 ambos fueron apresados en Muyupampa por parte de las fuerzas militares del gobierno de René Barrientos. Y allí empieza quizás a marchitarse la utopía. Comienza el tormento no solo para estos prisioneros del gobierno de René Barrientos que padecerían todo un juicio kafkiano, sino que fue una de las explicaciones claves para el decurso trágico de la guerrilla guevarista en Bolivia. Asimismo, este juicio se constituyó en los anales de la historia boliviana contemporánea posiblemente en el más importante por la resonancia mediática que derivó en una presión internacional, poniendo inclusive en vilo al gobierno de Barrientos.
El principio del fin
Aquel 19 de marzo de 1967 cuando el intelectual francés llegó al campamento guerrillero en Ñancahuazú imbuido por una dosis de exuberancia utópica, pero poco preparado para aguantar la vida sacrificada del guerrillero, no se imaginó que en esa jornada comenzaría su propia odisea ya que le marcaría por el resto de su vida. Efectivamente, Debray y el propio Bustos primero estuvieron en el banquillo de los imputados del Tribunal Militar con el argumento de ser "guerrilleros criminales" pretexto urdido, particularmente por el gobierno conservador de Barrientos. Hasta hoy para el intelectual parisino y también para el pintor argentino, el proceso judicial no solo se le condenó a la prisión que luego fueron liberados en el gobierno de Juan José Torres; sino que luego, amén a una izquierda latinoamericana hambrienta por buscar chivos expiatorios para la derrota de la guerrilla guevarista, Debray y Bustos se erigieron en los Judas que delató al Che. Quizás este apresamiento de ambos fue el principio del fin que luego desembocaría inclusive en el propio asesinato cobarde del Che.
A pesar de esta trascendencia histórica del Juicio Militar a Regis Debray y a Ciro Bustos, la historiografía sobre la guerrilla guevarista la abordó como un acápite adicional y accesorio a la presencia del Che en Bolivia sin ahondar en las profundidades y entretelones del mismo. Las investigaciones sobre el Che no escarbaron en las profundidades kafkianas de este juicio para desentrañar las causas y, sobre todo, las implicancias políticas de este proceso judicial castrense para el (de) curso de la experiencia guerrillera del Che en América Latina.
Debray, intelectual francés considerado uno de los principales teóricos de la guerrilla guevarista que al igual que el Che teorizó sobre el foquismo como estrategia para la "guerra de las guerrillas" en América Latina y en su afán de experimentar personalmente la vivencia guerrillera transitó por recovecos tormentosos que precipitaron los acontecimientos con un desenlace dantesco. En rigor, este hecho de la detención del intelectual francés por parte de los militares bolivianos el 20 de abril de 1967, cinco meses antes de que la guerrilla del Che sea cercada definitivamente, fue para una buena parte de la historiografía guevarista la punta del ovillo para el desenlace fatídico del mítico líder comunista gracias a la resonancia que alcanzó el juicio a Debray que marcó inexorablemente los acontecimientos a posteriori.
Un juicio grotesco
El juicio al intelectual parisino y al pintor argentino representaba para el gobierno de Barrientos su voluntad política por extirpar del territorio boliviano la "peste comunista". En este sentido, este juicio fue el mejor pretexto para condenar también a la guerrilla guevarista. A propósito de su sentencia a 30 años de prisión, Debray en su momento aseveraba: "La condena es simbólica. Se condena a la guerrilla en sí, a través de dos personas. Se las escogió extranjeras porque importaba políticamente que sean extranjeras".
Desde luego, este Juicio Militar fue manipulado políticamente por el gobierno de Barrientos para demostrar su vocación anti-comunista y su sometimiento a los Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría. Desde el inicio del proceso a Debray, la sentencia parecería ser parte de una crónica de una sentencia anunciada. Era una pantomima. Inclusive el filósofo francés, Jean Paul Sartre, que era mentor de Debray, calificó a este proceso judicial como "grotesco". Este proceso judicial al intelectual francés y al pintor argentino provocó inclusive una cruzada mundial abogando por la libertad del intelectual parisino y la transparencia del juicio que desembocó en tensiones diplomáticas del gobierno de Barrientos con el gobierno francés de Charles De Gaulle. En rigor, el Juicio Militar a Debray estuvo en la mira de la atención mundial por varios meses. Por ejemplo, el escritor y periodista francés Frederic Prouchter experto en grandes juicios militares contemporáneos que presenció personalmente y luego escribió sobre los juicios de Nüremberg, Alemania, el de Adolfo Eichman, en Israel, y Jack Ruby en Dallas, Estados Unidos, cuando llegó a Bolivia expresó que "el juicio a Regis Debray despertó la mayor expectativa internacional en los últimos años". Camiri, localidad ubicada al sudeste de Bolivia normalmente tranquila se vio inopinadamente atiborrada por periodistas venidos de todos los rincones del mundo para cubrir el Juicio a Debray, Bustos y a los otros guerrilleros bolivianos presos.
El decurso trágico
"No tire soldado. ¡Soy el Che¡ Para ustedes valgo más vivo que muerto", decía el mítico guerrillero argentino-cubano momentos previos a ser trasladado de Higueras a Vallegrande en condición de prisionero para luego ser asesinado, amén a las instrucciones de la cúpula del gobierno de René Barrientos Ortuño. Empero, esas exclamaciones del mítico guerrillero argentino-cubano como una especie de suplicio de Sísifo eran equivocadas, ya que para la trama calculada arteramente por la entonces cúpula castrense del gobierno de Barrientos la vida del Che significaba un incordio no solo por los riesgos que entrañaba tenerlo como prisionero ya que alentaría, entre otras cosas, un eventual rescate del líder socialista por grupos extremistas de la izquierda; sino, sobre todo, por el impacto por un eventual juicio militar ya que por esos días el juzgamiento de Bustos y, sobre todo, de Debray -ambos acusados de pertenecer a la guerrilla guevarista- estaba provocando un revuelo internacional poniendo en vilo al gobierno de René Barrientos Ortuño.
Regis Debray vestido de presidiario con la leyenda PB (Prisionero Bandolero) fue una forma que usó el gobierno de René Barrientos para minar las fuerzas anímicas de Regis Debray (Foto del periódico Presencia, 15.08.1967).
Una semana a posteriori del 8 de octubre de 1967, fecha que la cúpula militar del gobierno de René Barrientos ordenara el fin de la vida de Ernesto "Che" Guevara, el semanario norteamericano Time reveló las causas para esta decisión: "Lo peor en el caso del 'Che' era, la cárcel, quizás un largo juicio, clamores de propaganda en todo el mundo comunista y la amenaza de que otras guerrillas podían surgir en Bolivia". Años después, Mario "Pacho" O' Donnell, historiador argentino y amigo personal del Che develó una infidencia del general Alfredo Ovando Candia -miembro de la cúpula militar del gobierno de Barrientos que determinaron la decisión de asesinar al Che- según sus palabras: "la presión internacional sobre un país chico y débil como el nuestro se haría insoportable y nos crearía problemas con otros países. Recuerde usted las dificultades que nos trajo juzgar y poner preso a (Regis) Debray". Por último, el ex-oficial militar durante el proceso de combate guerrillero, Gary Prado Salmón confesó: "El juicio (militar) a Debray ya estaba convirtiendo en una molestia, por sus repercusiones internacionales, las que serían definitivamente mayores si se procesaba al jefe guerrillero".
En suma, las presiones internacionales en el curso de este Juicio Militar motivaron a la cúpula militar del gobierno de Barrientos a adoptar la decisión de asesinar al mítico guerrillero argentino-cubano -cuando éste estaba herido y reducido a prisionero, inclusive contraviniendo con la nueva Carta Magna promulgada por el propio Barrientos en febrero de 1967 en la que no se establecía la pena de muerte- para evitar que esas presiones incrementaran descomunalmente si se juzgara al Che. En consecuencia, tanto Debray como el propio Bustos sin ser simples peones fueron piezas significativas del entramado tablero de ajedrez entre la guerrilla guevarista y las fuerzas represivas del gobierno de Barrientos con asesoramiento de la CIA, parafraseando a Jorge Luis Borges fueron prisioneros (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches.












