SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.9 issue40Youth Catholic Workers: An approach to the experience UruguayaLa lectura en la región latinoamericana author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Article

Indicators

    Related links

    • Have no cited articlesCited by SciELO
    • Have no similar articlesSimilars in SciELO

    Bookmark

    Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

    Print version ISSN 1997-4485

    Rev. Fuent. Cong. vol.9 no.40 La Paz Oct. 2015

     

    INVESTIGACIÓN

     

    El impacto de"la revolución india" entre los que sabían leer

     

    The impact of the "Indian revolution" among those who could read

     

     

    Minerva Coronel*
    * Abogada (UMSA), egresada de la Carrera de Historia (UMSA).
    Recepción: Mayo 2015 Aprobación: Junio 2015 Publicación: Octubre 2015

     

     


    Resumen

    La Revolución India, obra icono del escritor indianista Fausto Reinaga, publicada en 1970, por su carácter anticolonial, generó un impacto diferenciado según el origen "racial" del lector. Su repercusión inmediata se dio en un contexto marcado por el racismo hacia los indios, por los fuertes índices de analfabetismo de la población boliviana y por la inestabilidad política generada por la Guerra Fría. Impacto que se reflejó en la prensa, a través de un comentario racista que predecía que dicho libro no tendría éxito a causa del analfabetismo de los indios, sin embargo, terminó convirtiéndose en la "biblia" de indios y no indios.

    Palabras clave: <Analfabetismo><Escritores indios><Prensa nacionalista><Racismo><Indianismo>


    Abstract

    In 1970, the publishing of "La Revolucion India", the major anticolonialist book of the indianist writer FaustoReinaga, gave rise to varied opinions according to the 'racial' origin of those who read it. Its immediate impact occured in a background of discrimination towards the indians, high illiteracy and political instability related to the Cold War; but it was also the time when the indianist-katarist movement took shape. A press article, written at that time, reflects the discriminatory opinion about the book: its author thought the work would not be succesful just because the indians were illiterate. The work has nevertheless become the 'bible' of indians and non indians.

    Keywords <Illiteracy><Indian authors><Nationalistic press><Racism><Indianism>


     

     

    Hace tan solo una década era difícil imaginar que las obras de Fausto Reinaga, el ideólogo indianista por antonomasia, llegasen a despertar el interés que suscita en el presente. Estudios, congresos internacionales, tesis, debates, análisis, críticas, homenajes oficiales y compilación de sus obras le han sido dedicadas últimamente. ¿Reinaga se ha convertido profeta en su tierra?, o mejor dicho ¿profeta en Bolivia? ¿En cuál de las dos? Efectivamente, fue el primero, en los años sesenta, en expresar claramente y teorizar sobre algo que algunos bolivianos indios y no indios percibían e insinuaban: la existencia de "Dos Bolivias",1 una "Bolivia india o kolla-autóctona" y otra "Bolivia chola o mestiza europeizada"; división racial propia del mundo colonial, objeto de estudio y teorización del siquiatra, gran combatiente y teórico anticolonial, Frantz Fanon, quien diagnosticó que las sociedades coloniales se dividen en compartimientos raciales.2

    Pese a la Revolución de 1952 -famosa por haber universalizado el voto en favor de indios y mujeres con el que se habría puesto en pie de igualdad a todos los bolivianos- décadas después, Bolivia continuaba dividida en "compartimientos raciales". Por un lado, de forma oficial, hasta fines de los setenta los bolivianos fueron tipificados racialmente en indios o indígenas, blancos y mestizos;3 clasificación que lógicamente entraba en contradicción con el principio de igualdad evocado. Esta categorización fue aplicada por la institución de las Fuerzas Armadas, pero sobre todo por la Dirección General de Registro Civil, la cual solía registrar como datos personales, no sólo el sexo, estado civil, edad, fecha y lugar de nacimiento, etc., sino también la "raza" a la que pertenecía el nacido, el casado o el fallecido.

    Por otro lado, la división racial subsistía en la mentalidad de sus habitantes y se materializaba en la vida cotidiana bajo diferentes formas, de las que abordaremos la educación y la producción intelectual en 1970, en torno a unos artículos polémicos sobre La Revolución India, obra de Fausto Reinaga, redactados por René López Murillo, un periodista del diario Jornada; comentarios prejuiciosos en contra no sólo del autor y obra sino de la población india en general; comentarios que, días después, merecieron la réplica, en el mismo medio de prensa, de Mario Urdininea, un militante indianista.

    El movimiento indianista-katarista, de carácter descolonizador y del cual Fausto Reinaga fue su ideólogo principal, surgió en el contexto social sucintamente descrito. Pero también, en el plano internacional estaban a la orden del día los procesos de descolonización y de Independencia en África y en Asia, y la lucha del movimiento afro-estadounidense por los derechos civiles; fenómenos político -sociales, a los cuales era transversal la Guerra Fría, causante de inestabilidad política en Bolivia y América del Sur.

     

    Sobre Jornada y López Murillo.

    Jornada, diario vespertino de información general, fue creado en la década de los sesenta. Por su línea editorial y temas abordados, respondía a una tendencia nacionalista de izquierda.4 En 1970, los editorialistas de Jornada reprochaban al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) el haber cedido ante la "presión del imperialismo" estadounidense y haberse dejado carcomer por la corrupción ejercida por los grupos de derecha, encaramados en la dirigencia de ese partido.5 En ese sentido, apoyó al gobierno militar de Alfredo Ovando Candia, catalogado como de izquierda nacionalista. Criticó a órganos de prensa que atacaban a este último y los acusó de defender a gobiernos al servicio de las transnacionales y la "antipatria nacional".6 Frente a esos medios, se autodefinía: modesta, pequeña, sin afanes de lucro y "Diario del pueblo", defensora de intereses y necesidades de este último. La Central Obrera Boliviana la definía de forma similar:

    El vespertino JORNADA viene caracterizándose por defender las posiciones nacionales, populares y obreras, frente al saqueo de nuestras riquezas naturales por parte del imperialismo norteamericano, al avasallamiento de las libertades públicas por los organismos de represión, a los abusos y atropellos que los sectores patronales y burocráticos realizan contra campesinos, estudiantes, artesanos y demás grupos de trabajadores.7

    Contó con colaboradores periodísticos que tuvieron cierto impacto en el mundo académico y político, entre los más célebres Alipio Valencia Vega, Pablo Sánchez Ramos, Luís Antezana Ergueta y Santiago Berrios Caballero. Entre sus periodistas estaba René López Murillo, un ex militar y detractor de Fausto Reinaga. Este periodista tenía a su cargo varias columnas, "Punto de vista", "El rostro de la semana" y "Bibliografía".

    Los textos de López Murillo no correspondían a un género periodístico preciso. "Punto de Vista" semejaba a una "crítica" moralista sobre las prácticas "criollas" oportunistas en el seno de la clase política y sindicalista. El párrafo que sigue es muy característico del mencionado periodista:

    En cada cambio de gobierno se genera la aparición de una plaga pública que bien puede ser conocida como la asociación afortunada de víctimas, parientes y amigos, postulantes a convertirse a corto plazo en la burguesía progresista del país. Una especie de escoria con grandes perspectivas de hacer su agosto en cada gobierno.8

    Su estilo, por lo general procaz, reflejaba una amplia libertad de expresión que no solo le caracterizaba, sino también a Jornada; rasgo que probablemente fue una de las causas de la amenaza de clausura en 1969 y persecución política de sus periodistas durante la tiranía militar de Hugo Banzer Suarez.

    Por otro lado, en el "Rostro de la Semana" presentaba entrevistas a hombres políticos, pero también a escritores, representantes de iglesias, de organismos internacionales. Entre las más relevantes, por su trascendencia en la política actual, están la de Guillermo Lora y Filemón Escobar.

     

    Fausto Reinaga y López Murillo.

    En 1970, López Murillo tuvo también a su cargo "Bibliografía", una columna dedicada a informar sobre el contenido de los libros que se publicaban en Bolivia, bajo la forma de reseñas. Presentaba dos a tres de éstas por mes. A diferencia de "Punto de Vista", el tono era relativamente neutro y respetuoso. Sin embargo, frente a La Revolución India, el resultado de su lectura, no fue una reseña sino una serie de cuatro diatribas, en las que empleó incluso lenguaje escatológico. Entre las reseñas que leímos, a ningún autor y ningún libro dio un trato similar.

    Sin embargo, López Murillo y Reinaga tuvieron una relación de amistad que habría durado alrededor de dos años. En la correspondencia, de noviembre y diciembre de 1969, intercambiada con el limeño Guillermo Carnero Hoke,9 Reinaga mencionaba recurrentemente a López Murillo como alguien de su confianza, a quien, incluso, había encomendado representar a Bolivia con "un trabajo cortito",10 destinado a ser publicado en "La voz de la América India", colofón del Manifiesto del Partido Indio de Bolivia que también compone el capítulo sexto de La Revolución India. Sobre este punto el intelectual indio escribía: "René López Murillo, un joven comentarista de libros, me dice que el Manifiesto le asusta."11¿Era un síntoma que anunciaba su posterior condena a la mencionada obra?

    Entre febrero y marzo de 1970, le dedicó los cuatro comentarios arriba mencionados, actitud inusual ya que no procedió del mismo modo con otras obras. En ellos su sarcasmo habitual quintuplicó y asestó a Reinaga con varios adjetivos descalificadores, entre los más recurrentes: "temático", "Quijote", "loco", "chola", etc.12 ¿Reinaga y López Murillo ya no eran amigos?

    Pese a la fascinación que ejerció La Revolución India sobre los indianistas-kataristas históricos, según muchos de ellos, su autor carecía de carisma en su trato personal,13 lo cual, tal vez, causó el alejamiento de los primeros militantes del Partido Indio de Bolivia (PIB)14 entre ellos, Raimundo Tambo,15 de quien se refirió de forma muy dura en una carta dirigida a Carnero Hoke. En ese contexto, ¿López Murillo fue un militante criollo16 del PIB que se alejó? Según Hilda Reinaga, sobrina del ideólogo indianista, López Murillo lo buscó, luego de escucharlo en un programa de radio. ¿Qué lo atrajo y qué lo alejó? ¿Por qué, a pesar de todo, La Revolución India no lo fascinó como ocurrió con los indios? ¿Se introdujo en el grupo de Reinaga como quinta columna?

     

    López Murillo frente a La Revolución India.

    La Revolución India, es un ensayo político en el que Reinaga, mediante una recapitulación de la historia vivida por los indios desde la "invasión" de los españoles al Tawantinsuyu, fundamentó su tesis política indianista, contenida en su último capítulo: Manifiesto del Partido Indio de Bolivia.

    López Murillo, reprochó esencialmente cinco aspectos de su contenido político. Primero, le parecía inconcebible el rechazo de Reinaga a los teóricos de la izquierda internacional y nacional: "Nada de Marx, Engels, Lenin, Mao, Stalin, Kolle o Monjes (sic). Fausto o nada".17 Para este periodista y muchos bolivianos de la época, el problema político de Bolivia se reducía a la confrontación entre pobres y ricos, entre izquierda y derecha, alentada ésta por el contexto de Guerra Fría; de ninguna manera se tomaba en cuenta el sistema colonial que oprimía a la población india.18 En segundo lugar, reprochó también la descalificación, por parte de Reinaga, de intelectuales y gobernantes de Bolivia, sin embargo, él mismo, en sus artículos no escatimaba críticas feroces a políticos y mandatarios de Estado. Parecía molestarle que un indio juzgase negativamente a los políticos bolivianos, pues la facultad de crítica parecía estar reservada únicamente a los no indios; es probable que la obra de Reinaga despertara en el periodista, un instinto de cohesión con sus pares que lo hacía superar las incompatibilidades ideológicas y éticas que pudiesen existir entre ellos.

    Asimismo y en tercer lugar, cuestionó que el ideólogo indianista se auto identificase como "indio", pues pensaba que la condición de "indio" era pasajera, un estadio inferior al que le superaba en jerarquía, la condición de "cholo". Escribía: "el indio siempre termina cholificándose al acercarse a las ciudades".19 Le parecía un delirio que los indios pudiesen pensar, crear ideas, producir obras literarias y artísticas. Frente al escritor indio, se preguntaba. "¿Es indio don Fausto? Pienso que no; es cholo con pretensiones de indio..." Como veremos más adelante para este periodista el indio debía ser analfabeto por excelencia. Para Frantz Fanón, este patrón de pensamiento es propio del mundo colonial, en el que los colonialistas se "convierten en defensores del estilo autóctono", condenando la creatividad y la movilidad social de los colonizados, quienes deben permanecer dentro del estereotipo fijado por los colonos, so pena de dejar de ser autóctonos, en este debía continuar siendo indio analfabeto.

    Como cuarto punto, el indio no debía hacer política, y mucho menos desarrollar proyectos políticos propios; esto explicaría la excesiva mordacidad con la que atacó el intento, de Reinaga, por fundar partidos políticos indios, hecho que exponía como un caso clínico del siguiente modo:

    Es una pena que nuestros científicos no puedan detectar, leer o traducir lo que emiten ciertos cerebros en su intimidad, pues tengo seguro que si hubieran encontrado hace tres años a don Fausto se hubieran desconcertado escuchando: "Piakkpiakk, piakk, piakk..." ¿Gallinas? No; es la sigla de la organización que pretendía crear entonces: "Partidos de Indios Aymaras y Kéchuas del Kollasuyo".20

    Por su parte, Reinaga, emulando una locución jurídica, catalogaba como "reo de lesa-civilización" al que se oponía a la creación de un Partido Indio.21 En ese sentido, denunciaba que los partidos "del cholaje blanco-mestizo" habían convertido al indio en "pongo político".22

    En quinto lugar, frente al racismo denunciado por La Revolución India, especialmente en los subcapítulos "Raza y racismo", "Raza y clase", López Murillo los refutó diciendo: "...el racismo ha perdido vigencia con el derrocamiento del nacismo. Hoy ni los chinos ni los negros del África se atreverían a sostener tan peregrina posición." Sin embargo, tal como lo hemos señalado, permanecía la clasificación racial de los bolivianos y en el mundo, la UNESCO había promulgado, tres años antes, la Declaración contra el racismo, y había condenado el apartheid de Sudáfrica. Asimismo, la prensa boliviana registraba, prácticamente todos los días, noticias sobre actos racistas en contra de la población afro-estadounidense. ¿Podía un periodista ignorar el acontecer internacional y negar la existencia del racismo en el mundo para deslegitimar lo denunciado por Reinaga? Lo cierto es que López Murillo que se distinguía por su "hablar franco", en materia de racismo anti-indio, perdía toda objetividad.

    El Analfabetismo de indios y no indios.

    Dijimos más adelante que el Manifiesto del Partido Indio deBolivia, había asustado a López Murillo; susto que lo condujo a condenar La Revolución India en los siguientes términos:

    La pretensión es que este libro se convierta en una especie de biblia de los indios, pero como ese sector de la población es todavía analfabeta (sic), no hay nada que temer... Como anticipo y por lo poco que he leído, puedo decirles que es un libro que quema, hiede y destruye.23

    ¿Era cierta esa afirmación? ¿A quiénes quemaba y destruía? ¿Quiénes tenían miedo leer a Reinaga? y ¿quiénes no podían leerlo? Respondiendo esta última quizá podamos absolver las otras preguntas que plantea la reacción de López Murillo.

    Sobre el analfabetismo que impediría a La Revolución India convertirse en la Biblia de los indios, las siguientes cifras son bastante esclarecedoras:

    Este cuadro parece dar razón al detractor ya que hasta 1970, el porcentaje de analfabetismo era muy elevado, el cual hay que matizar. Según el censo de 1950, la falta de instrucción era elevada tanto entre los indios pero también entre los no indios. En los departamentos con menor población indígena: Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, iba del 40 al 100%. O sea la falta de instrucción no estaba circunscrita a los indios. De estas cifras colegimos que la lectura no estaba al alcance de la mayoría de la población boliviana. Sin embargo, se tendía a asociar tres situaciones: población indígena, rural y analfabeta.

    El Estado boliviano, a inicios del siglo XX, comenzó a tomar medidas respecto a la educación, sin mucho éxito. A mediados de ese siglo, aunque todavía corría la consigna de los patrones de hacienda que se oponían a la educación del indio, la cual decía: "indio leído, indio revoltoso", debido al influjo del indigenismo y de la UNESCO, el gobierno boliviano tuvo que tratar con mayor seriedad la alfabetización del indio (en realidad su castellanización), equiparada con "bolivianización". El indigenismo veía a la alfabetización como un medio para "nacionalizar" a los indios en cada Estado y la UNESCO como un camino para evitar conflictos sociales, del cual uno de sus lemas decía: "Mientras perdure el analfabetismo no es posible la paz social".u Pese a esos influjos, apoyo técnico y amparo legal -Constitución Política y Código de Educación de 1954- Bolivia no pudo extender la educación hacia toda la población. En 1969, el gobierno de Ovando Candia constataba la existencia de "casi dos millones" de analfabetos. El propio López Murillo, escandalizado, escribía sobre el porcentaje alto de analfabetismo:

    Si revisamos las apreciaciones que se hacían acerca de este problema antes de la revolución de abril de 1952, ese era el porcentaje de analfabetos de entonces ¿Quiere decir q' (sic) no sirvió de nada las cacareadas reformas agraria y educacional?25

    En 1970, el gobierno de Alfredo Ovando Candia, tuvo que emprender, y siempre con el apoyo de la UNESCO, una Campaña de Alfabetización de Adultos a nivel nacional. Ésta estuvo destinada a la población rural y urbana, incluida la carcelaria, sobre la que ilustra el párrafo que sigue, extraído de un artículo titulado, "Cursillo de alfabetización para maleantes":

    La campaña iniciada en escala nacional por el gobierno, llegó esta vez a las celdas de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, con la aspiración de iluminar con las luces del alfabeto a las testas del medio centenar de hampones que usualmente guardan allí detención.26

    Por lo tanto, en 1970, analfabetos indios y no indios, urbanos o rurales no podían leer ni La Revolución India ni otras obras. Entre los alfabetizados tampoco había el hábito de leer, así lo reflejaba el poco público asistente a la Feria del Libro de La Paz de ese año. Sin embargo, aparte de ser escritor, Reinaga era también un "indio leído", lo que se refleja en la bibliografía de sus obras.

    Por otro lado, en esa época, al igual que Reinaga, otros escribían y publicaban libros sin auspicio externo, con sus propios medios. Era el caso del escritor indianista quien hasta ese momento había publicado 15 obras y confiaba a su amigo Carnero Hoke, vivir de la venta de sus libros, aunque muy modestamente, para ello repartía sus libros a todas las librerías de La Paz. Y aunque el número de lectores parecía muy reducido, Reinaga y otros eran leídos, consiguientemente éste contaba a su amigo limeño que La Revolución India había causado sensación entre los intelectuales mestizos y círculos universitarios.

    Esa no era la impresión de López Murillo, quien en actitud prejuiciosa, en su tercer comentario, se admiró que Reinaga tuviese un lector que además lo defendiese: Mario Urdininea. Efectivamente, éste lo acusaba de predisponer al público contra el autor y su obra, y se preguntaba: "No me explico cómo, sin haber leído sino unas cuantas páginas el señor René López Murillo sabe que quema, hiede y destruye".27

    Sobre su efecto destructor, el periodista-reseñador no se equivocaba, Reinaga incitaba a "barrer con todos los vestigios malos que nos dejó Europa";28 y como dijera Jean Paul Sartre de Frantz Fanón,29 Reinaga utilizó el idioma del colonizador para dirigirse únicamente a los colonizados, quien por ende afirmaba: "No escribo para los oídos hipócritas del cholaje. Yo escribo para los indios".30 En 1970, Urdininea y Samuel Coronel, fundadores del Movimiento Indio Tupak Katari (MITKA), entre otros indianistas, lo adquirieron y lo leyeron. Coronel había adquirido la mayoría de las obras de Reinaga; las había leído y había subrayado sus ideas más importantes.

    Por consiguiente, los indios que leyeron al escritor indianista no resultaron ni quemados ni destruidos porque compartían la misma visión sobre la realidad de la mayoría de la población, pero también compartían el lenguaje de Reinaga; lenguaje violento acorde a la época -reflejado en la prensa y libros de ese período- pero además compartido con los movimientos anticolonialistas de África y Asia y el movimiento afro-estadounidense que luchaba por sus derechos civiles. Diez años después, en 1980, el intelectual aymara, Esteban Ticona, autor de El indianismo de Fausto Reinaga había convertido las obras de dicho escritor en sus libros de cabecera,31 sin que resultase ni quemado ni destruido. En esa misma década el Taller de Historia Oral Andina (THOA) del cual fue parte Ticona, pedía a todo nuevo integrante leer La Revolución India.

     

    Conclusión.

    En suma, el impacto sobre indios profesionales,32 quienes por ende sabían leer y que conformaron la intelligentsia india,fue positivo porque se identificaron con la obra de Reinaga, con la cual éste quería destruir el colonialismo interno discriminador del indio, que lo reducía a ciudadano de segunda categoría. A su vez, era lógico su impacto negativo sobre los que gozaban de los privilegios que otorga una sociedad colonialista, en este caso en el ámbito de la lectura y escritura.

    Lo descrito ha intentado demostrar el impacto que tuvo, a corto y largo término, La Revolución India, obra que hizo de Fausto Reinaga, el portavoz principal del movimiento indianista-katarista. Demás está decir que ambos eran reflejo de su época en la que organismos internacionales y pueblos de otros continentes luchaban contra el colonialismo y el racismo; en unos casos lucha armada y en otros, como ocurrió en Bolivia, simplemente intelectual. Pero también una lucha difícil frente a los altos índices de analfabetismo y a la incomprensión y desacreditación de dicho movimiento, por parte de la intelectualidad, prensa y clase política criollas, sean éstas de izquierda o de derecha.

    Hoy, en el siglo XXI, en el que indio ha sido "bolivianizado", por ende castellanizado y "alfabetizado", se ha cumplido lo que López Murillo temía: La Revolución India se ha convertido en la "biblia" de indios pero también de los no indios que reconocen el carácter descolonizador de esa obra.

     

    Notas

    1.     Es posible que esta expresión se haya inspirado de los escritos del peruano Guillermo Carnero Hoke, quien se refería al Perú europeo y al Perú indio, véase "Los dos Perú", en Nueva teoría para la insurgencia, (Lima: Editorial Amerindia, 1968), 183-187. Reinaga cita a este último y a varios autores tanto extranjeros como nacionales que sugieren la existencia de dos Bolivias, véase La Revolución India, (La Paz: PIB, 1969), 172-174. Décadas más tarde, en el siglo XXI, Felipe Quispe El Mallku (Máximo dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores de Bolivia -CSTUCB) enfrentó al gobierno boliviano con el argumento de la existencia de una Bolivia India y de otra Bolivia Q'ara.

    2.      "El mundo colonial es un mundo en compartimientos. Sin duda resulta superfluo, en el plano de la descripción, recordar la existencia de ciudades indígenas y ciudades europeas, de escuelas para indígenas y escuelas para europeos, así como es superfluo recordar el apartheid en Sudáfrica." En Frantz Fanón, Los condenados de la tierra, (México: Fondo de Cultura Económica, 1977), 32. nos trae a la mente: la República de Indios y la República de Españoles, aplicada durante la colonia española.

    3.      Clasificación heredada de la colonia española e iglesia católica colonial que clasificaban en razas y castas a los habitantes de las colonias americanas, por lo que se hablaba de "sociedad de castas".

    4.     El nacionalismo como ideología política fue asumido por el MNR, partido que accedió al gobierno gracias a la revolución del 9 de abril de 1952, y en cuyo seno existían "alas" de izquierda y de derecha.

    5.      Jornada, "Opinión editorial de Jornada. El 9 de abril y el MNR", (La Paz: 9 de abril de 1970), 4.

    6.      Jornada, "Opinión editorial de Jornada. Prensa con el pueblo y contra el pueblo", (La Paz: 25 de octubre de 1969), 4.

    7.      Jornada, "COB alerta a los trabajadores. Los intereses imperialistas han dispuesto liquidación de Jornada", (La Paz: 19 de septiembre de 1969), 1.

    8.     René López Murillo, "Punto de vista. Las víctimas, los parientes y los amigos", en: Jornada, (La Paz: 31 de octubre de 1969), p. 5.

    9.      Intelectual y político peruano criollo.

    10.    Fabiola Escárzaga, Correspondencia. Reinaga-Carnero-Bonfil, (La Paz, Hilda Reinaga, 2014), 66. Véase también: Gustavo R. Cruz, Los senderos de Fausto Reinaga. Filosofía de un pensamiento indio, (La Paz: Plural, 2013), 190.

    11.     Escárzaga, Correspondencia, 61.

    12.    Aparentemente Reinaga se quejó, sobre el primer comentario de López Murillo, a Carnero Hoke ya que éste en una carta del 8 de febrero de 1970, le responde: "...toleremos la insolencia de ese mequetrefe que criticó tu libro en JORNADA." Véase, Escárzaga, 89.

    13.     En sus cartas a carnero Hoke, el mismo Reinaga se queja de no tener "una sola amistad", Ibídem, 72.

    14.     Segundo partido fundado por Reinaga y el cual habría tenido corta duración.

    15.     Uno de los fundadores del Movimiento Universitario Julián Apaza (MUJA).

    16.    López Murillo, en su último comentario, aclaraba no ser de la misma "condición" de Fausto, lo que dejaba entender que no era indio, situación confirmada por las fotos que Jornada publicaba en el "Rostro de la semana".

    17.     René López Murillo, "Bibliografía. La Revolución India", en: Jornada, (La Paz: 12 de febrero de 1970), 5.

    18.     Jorge Alejandro Ovando Sanz, trata sobre el "sistema de opresión nacional" a los que estaban sometidos los indios de Bolivia, en Sobre el problema nacionaly colonial de Bolivia, (La Paz, Juventud, 1984), 93. Esta obra fue publicada por primera vez en 1961. Si bien Ovando Sanz era de izquierda, aparentemente su obra no tuvo trascendencia real en López Murillo y entre los que compartían su ideología. Sin embargo, Fausto Reinaga lo leyó y citó en la Bibliografía de La Revolución India.

    19.     López Murillo, "Bibliografía. La Revolución India", Jornada, (La Paz: 2 de abril de 1970), 4.

    20.     René López Murillo, "Bibliografía. La Revolución India", (Jornada, La Paz, 3 de febrero de 1970), 5.

    21.     Fausto Reinaga, La Revolución India, (La Paz: PIB, 1969), 338.

    22.     Ibídem, 342.

    23.     René López Murillo, "Bibliografía. La Revolución India", en: Jornada, (La Paz: 3 de febrero de 1970), 5.

    24.     J. Torres Bodet, "UNESCO, una fe personal", en: El Correo de la UNESCO, (París: Unesco, Abril 1949), 3.

    25.     René López Murillo, "El rostro de la semana. El indio se bolivianiza", en: Jornada, (La Paz: 22 de diciembre de 1969), 5.

    26.     "Cursillo de alfabetización para maleantes. El alfabeto llega también a las celdas del DIC", en:Jornada, (La Paz: 27 de mayo de 1970), 8.

    27.     Mario Urdininea, "La Revolución India. Lección para René López Murillo", en: Jornada, (La Paz: 26 de febrero de 1970), 4 y 8.

    28.     Reinaga, La Revolución, 16.

    29.     "Un ex indígena "de lengua francesa" adapta esa lengua a nuevas exigencias, la utiliza para dirigirse únicamente a los colonizados...", en Frantz Fanón, Los Condenados de la tierra, (México: Fondo de Cultura Económica, 1977), 8. Fanón amigo de Sartre, fue ideólogo anticolonialista y combatiente por la independencia de Argelia. Reinaga lo citó y a veces lo parafraseó.

    30.     Reinaga, 46.

    31.     Esteban Ticona Alejo, El Indianismo de Fausto Reinaga, (La Paz: Iris Kiya Ticona Vaca, 2015), 26.

    32.    Mario Urdininea, en 1970 era profesional abogado. Samuel Coronel, fue profesor de Estudios Sociales en varios colegios de La Paz, además se dedicó al estudio del idioma aymara. Esteban Ticona es connotado antropólogo y docente universitario en universidades nacionales y extranjeras. Ellos son sólo un ejemplo de la intelligentsia india de los setenta y ochenta