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    Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

    Print version ISSN 1997-4485

    Rev. Fuent. Cong. vol.9 no.39 La Paz Aug. 2015

     

    HOMENAJE

     

    María Rostworowski, la etnohistoriadora de los archivos

     

     

    Rafael Varón Gabai*
    * Historiador independiente, Doctorado en la Universidad de Londres, director de Varón Consultores Asociados, empresa dedicada a asesorar
    programas editoriales, culturales, educativos y de turismo para el Estado y la empresa privada. rvaron@varonconsultores.com.

     

     


     

     

    María Rostworowski, la etnohistoriadora, se erigió sobre los papeles de los archivos; ella, la autodidacta que fue educada por institutrices europeas y pasó fugazmente por el colegio secundario y la universidad, abrió caminos de investigación que tendrían su punto de partida en la documentación primaria del archivo para continuar su recorrido por las chacras del campo y terminarían en el análisis que efectuaba en su estudio y el debate y difusión de su obra. Esa trayectoria metodológica, tan singular de María, la hacía repetir constantemente a los jóvenes investigadores que la buscaban que para abordar un tema se debía empezar por leer los documentos, las fuentes primarias,y, luego, de ellos tomar la información que haría surgir y entender un tema. Y no al revés. Es por eso que ella confrontaba a los investigadores que pretendían realizar estudios a partir de disquisiciones teóricas inacabables pero que raramente visitaban los archivos para dirigir sus miradas a los documentos.

    María cumplirá 100 años en breve y ese es un buen motivo para celebrar una vez más, como lo hacemos ahora. Lo hacemos porque es una investigadora que cambió la manera de pensar el Perú y su pasado, sobre todo a través de sus investigaciones, su tesonero trabajo en el archivo y la incesante publicación de sus libros.

    He escrito sobre María en numerosas oportunidades, he pronunciado discursos para ella en los más variados foros, la he entrevistado más de una vez, pero aun así siempre descubro en ella algo nuevo que decir:una propuesta inspiradora que podría estimular a un investigador o investigadora a buscar una nueva ruta en sus pesquisas o a seguir hurgando en archi-

     

    vos para encontrar el dato desconocido que develará un tema de estudio inédito de nuestra historia.

    Generosa con los jóvenes, María siempre ha gustado orientarlos hacia la investigación con una conversación que normalmente comienza y termina en los archivos. Ella con generosidad ha compartido sus documentos inéditos con quienes los podrían utilizar para la investigación. A veces María prestaba sus microfilmes, el soporte por excelencia que se usó por mucho tiempo a lo largo del siglo XX para la reproducción de documentos archivísticos en la era previa a la digitalización, y, otras, las transcripciones que ella misma hacía o encargaba a una experta paleógrafa. No sorprende, entonces, que sus dos objetos más preciados fuesen su lectora de microfilm, que hoy sigue atendiendo a los investigadores, y su máquina de escribir.

    La formación académica de María fue rigurosa, aunque no escolarizada. Quizá por esa falta de institucionalidad en su formación es que nunca se sintió cómoda con los numerosos pedidos que recibía de dictar cursos en la universidad. La única experiencia que tuvo en ello la llevó a dictar las clases en la biblioteca del IEP o en el archivo, con los libros y los documentos a la mano; pero aun así no la repitió. Prefería las conversaciones y asesorías informales, que ofrecía con derroche de tiempo y conocimiento.

    El afán de María por encontrar la información novedosa en los documentos inéditos y desconocidos se complementa con su memoria extraordinaria para los datos históricos, lo que le ha permitido recordar la cita precisa y la fuente documental de procedencia. No sorprende, entonces, que sus libros siempre estén rebosantes del sustento documental primario.

    Pero María no era solamente una historiadora de archivo y de oficina: tenía pasión por recorrer los caminos de antaño, muchos de los que aún hoy siguen siendo recorridos, caminándolos con el documento en la mano para rastrear la huella de visitadores y curacas, de litigantes, pescadores y agricultores; y en esos caminos que atravesaban arenales y quebradas, entre la tierra, los ríos y sus habitantes, la historiadora se encontraba naturalmente con el pasado, 300, 500 o 700 años después de la ocurrencia de los hechos que venía estudiando.

    Su primer libro, Pachacutec Inca Yupanqui marcó época, pero entonces María todavía no había cruzado el umbral que más adelante la conduciría al archivo y el consiguiente uso de los documentos manuscritos. Aún así fue una principiante intrépida al construir ese libro con información procedente de los cronistas, sopesando y evaluando el texto de cada uno de ellos para tejer la primera biografía documentada de un personaje indígena de nuestra historia.

    En adelante, todas sus publicaciones tendrían como sustento único o mayoritario la documentación inédita de archivo. Y así fue su segundo libro, Curacas y sucesiones, en el que por primera vez se utilizaron manuscritos de fondos judiciales y administrativos de la Biblioteca Nacional del Perú para tocar un tema pionero: las relaciones entre los gobernantes locales y sus sucesores en el tránsito de la época incaica a la colonia.

    Sus libros siguientes muestran que la historiadora iría decantando los documentos, sacándoles hasta lo último de información para sustentar sus escritos. Muchos de los libros de María son versiones organizadas de los abundantes datos que sacaba palabra a palabra de los documentos, como en el caso revelador de Etnia y sociedad, Señoríos indígenas de Lima y Canta, Recursos naturales renovables y pesca y Coca fields.

     

    A partir del estudio incisivo de la documentación de los archivos, el trabajo de María quebró los fundamentos que sustentaban aquella imagen idílica del pasado que algunos académicos habían difundido hasta mediados del siglo XX. Ella le dio continuidad a la historia del Perú al construir página a página una línea de tiempo que nos ha demostrado que las "grandes obras del pasado" las hicieron los antepasados de los peruanos de hoy, y fueron ellos quienes concibieron y crearon estados religiosos y militares, edificaron las grandes obras y vivieron y murieron con la crudeza que la realidad impuso y no con el idealismo del vencido que añora un pasado que nunca existió.

    En su afán por encontrar documentos novedosos que le aportasen información para descubrir la historia de los naturales, como ella prefiere decir, María visitó archivos del Perú y el mundo; pero más importante que la consulta de numerosos archivos era su descubrimiento permanente de documentos rebosantes de información que habían pasado desapercibidos por siglos.

    La lección que trasunta la obra de María resulta de fácil comprensión: 1. La historia de los Andes tiene como protagonistas a los indígenas, 2. La historia se construye a partir de las fuentes primarias, --fundamentalmente documentales pero también materiales y orales- y del recorrido del terreno, 3. El resultado de las investigaciones debe difundirse entre los académicos, maestros, estudiantes y el público en general, y 4. Resumiendo, con la fórmula repetida por María tantas veces, "para querer al Perú hay que conocerlo".

    Celebremos con María Rostworowski sus 100 años de vida, reconociendo su aporte a la investigación que, a partir del estudio del documento archivístico, la llevó a convertirse en la gran innovadora que logró que el indígena peruano sea protagonista de su propia historia.

     

    Anexo

    Siguen algunos de los repositorios documentales en los que María pasó los periodos de investigación que le permitirían acumular el acervo documental que sustenta sus múltiples publicaciones:

    • En Lima: Archivo General de la Nación, Archivo Arzobispal, Biblioteca Nacional, Archivo del Convento de Santo Domingo, Archivo del Museo Nacional de Historia, Archivo del Sagrario de la Catedral.

    • En Arequipa: Archivo Departamental.

    • En Madrid: Archivo Histórico Nacional, Archivo del Museo Naval, Biblioteca del Palacio Real, Academia de la Historia.

    • En Sevilla: Archivo General de Indias, Biblioteca Universitaria.

    • En Trujillo (España): Archivo Municipal.

    • En Londres: Biblioteca del Museo Británico.

    • En Hamburgo: Archivo Brünning.

     

    Nota

    1. Publicado inicialmente en el Boletín electrónicoAlerta Archivistica PUCP, N" 154. /(julio, 2015). Lima, Perú.