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Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional
Print version ISSN 1997-4485
Rev. Fuent. Cong. vol.5 no.17 La Paz Dec. 2011
INVESTIGACIÓN
ESPACIO TERRITORIAL, ARQUEOLÓGICO E IDIOMÁTICO DE LA IDENTIDAD CHICHEÑA
TERRITORIAL, ARCHAEOLOGICAL AND LANGUAGE SPACE OF CHICHEÑA IDENTITY
Freddy Tarcaya Gallardo*
* Sociólogo nacido en Tupiza, investigador, colabora con el Consejo Originario de la Nación Chichas - Wisijsa (CONACH-W)
(yacartafreddy@hotmail.com)
RESUMEN
La región de los Chichas se constituye en un espacio territorial que contiene historia, identidad y cultura propias que definen al chicheño desde la provincia Nor Chichas, Sud Chichas y Modesto Omiste. Su desarrollo pre incaico y colonial tuvo particularidades que le diferenciaban de otros pueblos, vale decir, que el pueblo de los Chichas ocupó su territorio, hizo su propia historia y construyó su identidad, y dejó restos de su lengua. En este proceso las huellas indelebles de los restos arqueológicos y lingüísticos, evidencian la ocupación del espacio territorial, cuyos datos revelan asentamientos humanos basados en la agropecuaria. El idioma hablado en el contexto social o unidad sociocultural, refleja, expresa e infiere el proceso de conocimiento y dominio del entorno geográfico por el mosaico multiétnico Chichas, el cual al conocer y transformar su entorno se enseñorean de la geomorfología y lo designan de acuerdo a sus particularidades. Las toponimias y algunas palabras usadas cotidianamente se constituyen en determinantes para pesquisas y se establece que los chichas sellaron huellas de su presencia a través de su lengua. En este sentido precisamente el idioma Kunza tiene rastros aún en la amplia territorialidad chicheña - lipeña.
Palabras clave
<Región de Chichas> <Región de Lipez> <Arqueología> <Lingüística> <Identidad social y étnica>
ABSTRACT
The region of the Chichas province is a territorial space that contains own history, identity and culture that define the chicheño from the province Nor Chichas, Sud Chichas province and Modesto Omiste. Pre Inca and colonial development had characteristics that differed it from other peoples, i.e., that the people of the Chichas occupied its territory, made its own history and built its identity, and left traces of their language. In this process the indelible traces of linguistic and archaeological remains, evident occupation of territorial space, whose data reveal human settlements based on agriculture. The language spoken in the social context or socio-cultural unit, reflects, expresses and implies the process of knowledge and mastery of the geographical setting for the multi-ethnic mosaic Chichas, which learn to transform your environment enseñorean of geomorphology and designates it according to their particular characteristics. The toponimias and some words used on a daily basis are decisive for investigation and establishing the chichas sealed traces of their presence through their language. In this regard precisely the language Kunza has traces even in wide chicheña - lipeña territoriality.
Keywords
<Chichas region> <Lípez region> <Archaeology> <Linguistics> <Social and ethnic identity>
CONTEXTO: Origen y espacio territorial Chichas
Los Chichas, según el antropólogo Federico Aguiló, son un grupo étnico que tuvo idioma propio, Etimológicamente Chichas equivale decir Cejas, en quechua ecuatoriano. Apunta Aguiló, que las zonas que históricamente ocuparon los Chichas fueron conquistadas por huestes del Inca de habla quechua. Probablemente fueron los quechuas los que impusieron el nombre por ser los conquistados de los "cejas pobladas" y eventualmente parientes lejanos de los chiriguanos, por la proximidad de la frontera chiriguana (Tarija, Sud-Cinti, etc.) se establece por tanto, que los Chichas fueron una rama de los chiriguanos (Cfr.: Aguiló, 1992).
La versión del origen chiriguano de los Chichas tiene que ver también con estrechas relaciones de intercambio, apoyada en la hipótesis de que los Chichas fueron un grupo desprendido de los pueblos del Chaco que subieron a tierras altas empujados por desplazamientos y migraciones.
Dicho pueblo se constituyó bajo particularidades culturales que concretaron la identidad de dicho conglomerado social: Estos rasgos distintivos están en concomitancia directa con el escenario geográfico interno y circundante del pueblo indígena chicheño, es decir, que la cultura Chichas es la historia de la relación con el medio geográfico social. Por tanto, implica la necesidad de concatenar las dimensiones geográficas y culturales de los Chichas y el propio idioma, el cual se convierte en la piedra angular para basar la identidad chicheña.
Al respecto información de la época colonial destaca que el espacio territorial se constituía en el denominado:
"Partido de Chichas, llamado así desde del terreno de Chichas el tiempo de la gentilidad en el Reino del Perú, tiene de largo, de Norte a Sur, cuarenta y ocho leguas, desde el arroyo de La Quiaca, que lo divide de la Provincia del Tucumán, hasta Quirve que confina con Porco; y de ancho, de Este a Oeste, cuarenta y cinco leguas, que son, desde tres leguas de Esmoracapara adelante que confina con el Partido de Lípez hasta junto a Livilivi, que está sujeto en lo civil a, Chichas, y en lo eclesiástico a Lipez, como anexo, del Curato de San Pablo, que es de su distrito. Es país muy quebrado, compuesto todo él de serranías y sólo en la parte de Tarija tiene sus valles. Lo extendido por Chichas, que es desde Livilivi sujeto en lo civil a Cinti (Partido de Charcas) hasta Esmoraca, raya de la Provincia de Lipez es lo que se llama puna, en partes, demasiado rígida. Sólo en las quebradas se disfruta un temperamento mediano, llamado entre los naturales "Chaupi-yunga", que es un medio entre los dos extremos de frío y calor; de modo que tiene tres temperamentos bien desiguales. El río principal de este Partido es el Toropalca, que pasando por la Provincia de Cinti, se junta con el de Suipacha y forman el de Pilaya, que hada las tierras de los infieles se agrega al Pilcomayo y es navegable. El número de los moradores se gradúa por 60.000 almas; la mitad en los valles de Tarija y la otra en los altos, con poca diferencia" (Cañete y Domínguez, 1952: 232-33).
Sobre el espacio territorial referido, una de las primeras descripciones de la población de los Chichas fue hecha por Juan Matienzo, quien en una carta dirigida a Felipe II, fechada en La Plata el 2 de enero 1566, refiere el recorrido entre Charcas y Angastaco de la siguiente manera:
1. La primer jornada está saliendo desta ciudad de la plata a las bentas de quijada al terrado que llaman seis leguas.
2. De allí por el camino destopinan a un pueblo de yamparaes llamado Chacabuco hay siete leguas hasta Cuesma, pueblos de yndios que es la dormida destas siete leguas.
3. De allí a Calala pueblo de yndios huruquillas hay cinco leguas.
4. De allí a Calcha y pasase por Ayavista que hasta Calcha son siete leguas.
5. De calcha que es pueblo de yndios chichas van a Vichada pueblo de yndios chichas que hay seis leguas.
6. De allí Ascande pueblo de chichas hay cinco leguas. (De aquí se ha de advertir que diré luego otro camino acavado este). Es el que pasa por Humahuaca.
7. De Ascande al Turquí que es pueblo de yndios chichas hay seis leguas.
8. De allí a Palquisa pueblo de chichas cinco leguas.
9. De allí a Talina pueblo de yndios chichas cinco leguas.
10. De Talina a Calagollo tambo Real del inga despoblado cinco leguas y ay alderredor y junto a este tambo pueblos de yndios chichas bien cerca que pueden servir en el tambo como servían en tiempo del ynga.
11. Y de allí a Moreta pueblo de yndios chichas y tambo del ynga ay siete leguas.
12. De allí a Casavindo el chico (que según el doctor Sourrouille es Tambillos, en Guayatayoc) tambo del ynga y junto a él hay yndios encomendados en Martín monje vecino de esta ciudad son seis leguas y media.
13. De allí a tambo del Llano hay jagüeyes de buena agua y mucha ay cinco leguas y media quedan en medio los tambos grandes de Casavindo es despoblado y hay pueblos de yndios muy cerca." (sic) (Carrizo, 1926:16,17).
Muchos poblados chichas referidas por Matienzo hoy están ubicados en lo que hoy es la Republica Argentina.

El espacio territorial chicheño, como se puede apreciar, está descrito de manera general en documentos coloniales, que grafican dicho contexto, sin embargo, su limitación radica en que ambas descripciones aparecen como superficiales, puesto que una mejor percepción del verdadero espacio territorial Chichas radica en los datos pre coloniales que se fundamentan en los restos arqueológicos, cuya huella indeleble desafió al paso del tiempo.
Vestigios arqueológicos
La arqueología pone en evidencia la ancestral ocupación geográfica del pueblo de los Chichas, y ello supone el conocimiento cabal del proceso histórico en la región, en este contexto es necesario, por tanto, determinar el periodo de los asentamientos humanos que se efectuaron en la geomorfología de los Chichas. Ahora bien, para ello es preciso remitirnos a los datos arqueológicos de los conglomerados sociales originarios, que ocuparon la vasta región de los valles y altiplanicies de lo que hoy es el sur Bolivia, Argentina e incluso Chile.

Partimos del hecho de que la vida en sociedad es intrínseca a los humanos de esta cualidad devienen las capacidades de adaptación al entorno y aprehensión del espacio geográfico, si se quiere la "domesticación" del espacio geográfico, esta acción cultural del hombre sobre su entorno deja huellas, desde la pintura rupestre, tumbas, sembradíos, armas, vestimentas, viviendas y la propia lengua, que se convierten en vestigios de incalculable valor informativo.
Ahora bien, para determinar referencias sobre los primeros habitantes de la gran región chicheña, destacan las apreciaciones de Angelo quien otorga la ocupación humana de la región a "... una extensión temporal hipotética de hasta 12.500 a.C, en el caso de la industria lítica de San Pablo de Lipez; poco más cautelosas son las propuestas inicialmente planteadas por Arellano y Berberián que sitúan las ocupaciones de caladores-recolectores hacia el 7.500 a.C. La continuidad de las ocupaciones humanas se manifestaría en cambios tecnológicos presentes en el material hasta los 1.500 a.C. Lecoq y Céspedes (1996, 1997) reportan ocupaciones precerámicas en la región de Yura, a las que otorgan un rango de antigüedad entre los 6.000 y 2.000 a.C. Del mismo modo, Rivera y Michel (1997:2 y 4 Rivera 1998:2) consideran este mismo rango para ocupaciones precerámicas en la región de Cinti" (Angelo, 2003: 33-34).
Vale decir, que los primeros habitantes en dejar huella de su presencia en las zonas circundantes y en la propia región de los Chichas, establecen entre varios miles de años, queda claramente establecido que los primeros hombres tenían una vida social itinerante, pues su actividad fundamental estaba centrada a la caza y la recolección. Producto de su acción estos grupos sociales trashumantes se desplazaban en ámbitos geográficos que les permitían emplear recursos de la naturaleza, es decir, materias primas para la elaboración de sus artefactos de acuerdo a las situaciones topográficas y climáticas del entorno.

Los lugares propicios que permitían una buena apropiación de la naturaleza fueron sin duda los valles, ríos y las planicies, accediendo a abundante caza y recolección de frutas silvestres. Se trataba de grupos sociales de economía natural, es decir, eminentemente recolectores y cazadores, los mismos que se apropiaban de productos "naturales" para su alimentación, abrigo, etc.

Socialmente, de este modo ya se gestaban los primeros grupos sociales aunque itinerantes aún, los cuales a su interior estaban conformadas por familias emparentadas por vínculos consanguíneos, a saber: las familias endogámicas fueron la peculiaridad fundamental de estas sociedades en gestación.
Los núcleos sedentarios Chichas
Estas nuevas formas de vida social condicionan los asentamientos humanos en zonas estables y permanentes. De este modo los conglomerados sociales tienen para sí, el dominio sobre todo de la agricultura rasgo que caracteriza a una población sedentaria. La subsistencia familiar deja de tener su rasgo eminentemente de economía natural, es decir, que el establecimiento de poblaciones trae consigo la posibilidad de intercambio entre comunidades, la especialización de la producción en determinadas ramas productivas, es la característica por la cual se puede apreciar la diferencia entre los grupos itinerantes y nómadas.

Las comunidades chicheñas antes de que el imperio incaico procediera con su cooptación conquistadora, se reproducían en el marco de un desarrollo sino, homogéneo al menos conforme a las fuerzas productivas predominantes en el incario a saber: la agricultura y la crianza de ganado, como elementos estructurales de la producción social, por ejemplo Albeck y Ruiz al explicar los rasgos económicos de las primeras sociedades de la Puna jujeña (Noroeste argentino) atestiguan que:
"La economía de los grupos que habitan la puna en el Periodo Tardío fue básicamente ganadera, ocasionalmente complementada con prácticas agrícolas y actividades extractivas de otros productos que sirvieron para el intercambio con las sociedades aledañas(...). Las prácticas agrícolas seguramente surgieron con las sociedades formativas de la región, sin embargo, tuvieron su apogeo en el tardío Desarrollos Regionales (Albeck, 1993). La producción agrícola debió basarse en el complejo de vegetales microtérmicos andinos (quinoa, papa, oca y ulluco) con la presencia del maíz, de tipo bolita o altiplano, condicionada por la presencia de microclimas muy localizados (...). Las obras agrícolas arqueológicas (en las cuencas de drenaje atlántico se diferencian de manera notable de las que aparecen en las cuencas endorreicas del sector jujeño de la puna.) En Casabindo, Doncellas y Rinconada lo más notorio es la amplia difusión de andenes sobre los faldeos serranos de los pequeños valles, (....). De la misma manera, redes de riego más complejas acompañan estos sistemas de andenes. En Yavi y Sansana los terrenos agrícolas se emplazan exclusivamente en el fondo de valle de los ríos o sobre las terrazas fluviales más bajas. Aunque es escaso el conocimiento que se tiene para el territorio boliviano colindante, al parecer, estas observaciones son válidas también para dicho territorio. En el Rio Grande de San Juan, se repite dicha modalidad, aunque se han descripto algunos pequeños sectores con andenes (.. .).(Albeck y Ruiz, 2003: 200, 201).

Por las estructuras agrícolas puntualizadas se infiere que la agricultura en la región chicheña tuvo su propia particularidad, pues las herramientas usadas para la producción tienen su variante de acuerdo a las características geográficas.
"Para el laboreo del suelo se utilizaron palas y azadones líticos, fabricados con rocas planas. Habitualmente se trata de andesitas, aunque también se aprovecharon otras rocas duras que permitían una talla adecuada, La abundancia de ese tipo de piezas arqueológicas en esas áreas agrícolas implica el movimiento de un volumen y peso importante de palas y azadones, trasladadas desde canteras, como piezas elaboradas o a medio tallar, hasta los poblados y las áreas de cultivo" (Op.cit).
En referencia a la agricultura, Saiquita opina que:
"No se puede afirmar quienes la iniciaron (...) o quienes la intensificaron, lo que se conoce es que el maíz era llevado en llamas domesticadas a los centros más poblados, Boero Rojo estima 3 milenios a.C. al dominio pleno de la agricultura en Bolivia. Únicamente en mi persona recae el honor y el hecho de haber descubierto y encontrado (...) palas de arado más completas e intactas - afirma Saiquita - en una cueva, cedidos a la alcaldía para el museo (...) denominados por Dick Ibarra Grasso como piezas únicas en el país: con ello se demuestra la sistematización tecnológica del cultivo y su conocimiento en la colecta de granos, el riego algunas veces fácil y sencillo basado en el sistema de (...) las acequias transportaban el líquido elemento con cortes en los ríos principales (...) suspendidas de acuerdo a niveles topográficos..." (Op. cit.:199).

El instrumento de trabajo referido, específicamente se trata del chaqui Thajlla1 el cual intensamente utilizado en la variedad de cultivos durante la vigencia incaica e incluso luego de la conquista española, probablemente incorporado durante la conquista quechua en la región de los Chichas2. Este descubrimiento abre la posibilidad de la congruencia de estadios de desarrollo de las fuerzas productivas, merced a que los Chichas desarrollaron también la agricultura. Por los instrumentos de producción, se considera que el trabajo humano se centraba sobre el cultivo de la tierra y con su componente elemental de la irrigación artificial.
El investigador apunta también que:
"... el sureño chicheño del sur principalmente considerando Modesto Omiste otrora Sud Chichas mantienen herencias milenarias bien definidas, (...) la influencia que en principio esta cultura ejerció sobre el terreno circundante está claramente reflejada en el Norte argentino la cerámica del primer estrato de Maucollajta muestra un parecido con la que se encuentra en Humahuaca y Tilcara a la que los investigadores argentinos han llamado cerámica tipo Humahuaca o Yavi. Como queriéndose desprender de origen relacionadas en las planicies y valles de Bolivia. Desde Cotagaita hasta Humahuaca y de Tarija al Lipez todos los asentamientos mayores o menores tienen como horizonte medio la cultura CHICHEÑA., esto no debe ser confundida, por el contrario, si es posible mejor estudiada, Ibarra describe inclusive la cerámica chicha en la cultura Tari/a..." (Op. cit. 123).
Queda establecido que la ocupación chicheña preincaica en el Noroeste argentino es un hecho manifiesto, por la información arqueológica de la región. Lo mismo ocurre respecto a la provincia Modesto Omiste, Nor y Sur chichas, pues también se ha podido constatar la presencia de restos cerámicos de un común denominador en la elaboración que denota una continuidad cultural y geográfica.

Ahora bien, al respecto Martínez afirma que: "Hay una interdigitación espacial tremendamente fuerte donde los lipez están en Atacama, pero en Atacama también hay chichas, también hay tarapacas, también hay gente del noreste argentino; en Chichas hay lipez tarapacas, atacamas, gente del noroeste argentino; atacamas; en Tarapacá, hay Lipez gente de Chichas, gente del noroeste argentino; en Lipez hay también gente de Tarapacá, hay también gente de Atacama, es decir hay una interdigitación en un grado que para el siglo XVI no deja de ser sorprendente" (Citado en Tarcaya s/a).

El dato confirma el hecho que la región del altiplano sur boliviano, la puna atacameña hoy Chile y la puna argentina aún en la colonia fueron una zona de intercambio y tránsito de caravanas comerciales. La excepcional región de interconexión entre los pisos ecológicos de la cordillera, valles y las estribaciones de tierras bajas permitían a la región ser la bisagra y espacio transitado por caravanas de llameros que circulaban productos propios. Además se constata que sí hubo coexistencia entre los pueblos indígenas del mosaico multiétnico Chichas, hecho que pone en evidencia una identidad única aunque es de suponer con diferencias.
Según Saiquita, en la zona este de la centro regional chicha actual, Tarija central:
"... está dividida por Pucaras aisladas y extendidas en el valle alto y central principalmente de manera que Canasmoro, Tomatas, Concepción, San Mateo y Santa Ana conforman restos habitacionales y cuadranglares al estilo de Maucallajta en la Provincia Modesto Omiste, Reinesillas, Esquina grande, Tomatitas, Tojo en la provincia Avilés, poseen y registran asentamientos espaciados y menores al estilo Chullpayoj, Patapampa (Chipihuayco), la planicie de Taxara, registran construcciones de carácter habitacional semi urbanos, ubicados en pequeñas hondonadas a manera de terrazas con piedras superpuestas y unidas por medio de mortero de arcilla o barro para obtener protección natural al clima frío reinante. El canal geográfico de Tarixa alto, estuvo relacionado exclusivamente por riberas de los ríos que comunican Potosí a este, son de los asentamientos continuos y aislados de características rurales tuvieron como característica principal, la producción agrícola, los utensilios de labranza y de mayor uso tienen relación directa con la cultura Chicha..." (Saiquita, 2003: 129,130).

En el territorio referido, donde es común encontrar utensilios de cerámica, pintura rupestre y restos de edificaciones con el mismo común denominador, vale decir, todos los restos arqueológicos, nos indican un horizonte Chicha, entonces por qué al interior de la territorialidad de los Chichas emergen, por datos históricos diversos, pueblos aparentemente desconexos como los Calchas, los Talinas, los Liipez, los Atacamas, los Humahuacas, los Casabindo, los Cochinoca, los Churumatas y los Tomatas.
La respuesta a la interrogante halla su respuesta en un documento que refiere Fr. Alejandro M. Corrado, cuando afirma que en épocas tempranas de la conquista era frecuente la designación de nombres a pueblos del mismo tronco originario con apelativos que no correspondían.
Los que vivían en los contornos de Chocloca y Guairinava, junto á la angostura ya mensionada, en los llanos que después por los españoles recibieron el nombre de Valle de N. Señora de la Concepción, pertenecían a la parcialidad de los Churumatas, (...). has que ocupaban los pagos de Canasmoro, Sella, Cuimata y el escondido vallesito, que los conquistadores llamaron de N. Señora de la Victoria, tenían (...) el apellido de Tomatas, dado probablemente por los españoles, conforme al uso entonces frecuente de bautizar con el nombre del Cacique a todas las familias de él dependientes. De lo cual creemos (y lo decimos por incidencia) haber salido esas listas fabulosas de naciones indias, que nos han dejado algunos antiguos cronistas, calificando como distintas familias ó tribus de una misma nación (sic) (Corrado,1884: 6,7).

Los cronistas españoles, de cuya pluma se destilaron valiosos reportes y otras veces confusas y contradictorias apreciaciones, como la existencia de "fabulosas naciones" a inicios de la conquista del territorio Chicha, trajeron como consecuencia también errátiles conclusiones.
Sobre el idioma de los Chichas
La indagación del idioma de los Chichas nos lleva hacia un documento del proceso colonizador y el estado de guerra en Atacama. Durante una rebelión de los atacameños de 1557 un cacique chicheño se comunica con los atacamas persuadido por los
colonizadores para que cumpla la labor de intérprete. Al respeto Viviana Manríquez S.y Sandra Sánchez aseveran que:
"En Atacama colonial la lengua propia se utilizaba "entre pares" en contextos donde era necesario comunicarse y negociar con los españoles acerca de aspectos políticamente trascendentes para ambas partes como sucedió en el proceso de "pacificación de Atacama" del siglo XVI. En 1557, en el pueblo "Atacama la Grande", don Andrés de Chuchilamasa "traduce" a 'don Juan cacique prencipal y los demás sus caciques e prencipales e yndios a el subjetos'y 'aviendo visto y entendido el dicho perdon e cartas en su lengua respondio el dicho cacique prencipal al dicho don Andres ynterpetre [sic] que quería comunicar lo susodicho con los dichos sus caciques y prencipales y que respondería el qual luego se aparto por si con ellos a hablar y tratar sobre lo que se les avia propuesto".

Concretamente afirman Manriquez y Sánchez, "La lengua propia también en estos contextos facilitó la interacción social con otros "indios". En 1557, don Andrés de Chuchilamas3, "gobernador y cacique de la provincia de los yndios chichas", no solo ejerció de intérprete entre los caciques y "principales" de la Provincia de Atacama, negociando además -con ellos- el someterse a la Corona española y a la Iglesia. Su bilingüismo le permitió ejercer una función política de "bisagra" entre hispanos y "atacamas", quizás rearticulando una práctica prehispana." (www.Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Escuela de Antropología-.cl)
Cabe preguntarnos ahora, cuál fue "la lengua propia que se utilizaba 'entre pares'" y por qué los españoles recurrieron precisamente el cacique chicheño Andrés de Chuchilamasa, para que cumpliese la función de "interprete" entre los colonizadores y las autoridades de Atacama, para los propósitos coloniales.
En este contexto partimos de la premisa más cercana: el idioma Atacameño o Kunza, que fue hablado en el complejo multiétnico de lo que es hoy el altiplano Sur boliviano, el Nor Oeste argentino y el norte chileno, podríamos concluir que el idioma de los Chichas fue el Kunza una lengua general precolonial, que tenía la cualidad de ser afín a los pueblos existentes en la región y que poseía la carácter de nexo comunicativo entre las distintas comunidades.
De este hecho se deduce que el cacique Chuchilamasa, además de su jerarquía, haya tenido la "facilidad" de "persuadir" a los atacamenos depongan la rebelión, es de suponer por tanto, que el Kunza fue la lengua por la cual se comunicaban; las autoridades principales de los atacamas y los chicheños.
Las huellas del kunza
En el caso particular de la investigación recurrimos a las designaciones geográficas que aparecen en el área de ocupación de los Lípez, Chichas, Omaguacas, y Atacamas. A propósito Juan Alfonso Carrizo refiriéndose al Kunza como la lengua de los atacameños señala:
"Según referencias verbales del doctor Ernesto Sourrouille que se ha especializado en la lingüística india de estas regiones y ha tenido la suerte de examinar mucha documentación privada, de títulos de encomiendas de la época primera de la colonización, estas tribus serían ramas de un mismo conglomerado étnico por lo menos lingüístico. Según él lo confirma la toponimia, la antroponimia y la historia, así dice: numerosos apellidos indígenas corresponden al atacameño o ckunza incluso toda la dinastía de caciques omaguacas de losfines del siglo XVI y primera mitad del XVII -XIII- (Socomba, Chapor, Viltipoco, Chocobar etc.) nombres de lugar como Coranzuli existen en el norte de la Puna de Atacama, en la sierra de Aguilar y en el departamento de Iruya. Cabalonga es Cabur-luncu, como corcobado. El río de Caranzuli de Atacama se llamó Moraite y la desinencia aite la encontramos en toda la Puna, así: Mocaraite, Chipaite, Abralaite, Tacanaite, Tanaite, Tinaite [variante], Rachaite, Soyate, Chocaite [otra variante] y probablemente Moreta. Y aún extiende su área de dispersión geográfica a Santa Victoria con Lizoite y Acoite. Por último asevera el doctor Sourrouille que los levantamientos de Humaguaca fueron siempre generales desde Atacama hasta las vertientes orientales de Ocloyas revelando un vínculo político" (Carrizo, 1926: 198-201).
En la región de los Chichas y Lipez un estudio aún superficial arrojó los siguientes restos lingüísticos de la lengua Kunza.





La lengua es un medio por el cual los hombres se comunican entre sí, pues desde tiempos primitivos de la humanidad los hombres buscaban a través de la utilización de sonidos particulares definir objetos de su entorno, de este modo la creación del lenguaje es una representación del contexto en que el hombre se desarrolla, vale decir, la cosmovisión que es en general la concepción del mundo que tiene determinada cultura, es el fundamento por el cual se asocian identidades, las cuales refieren interrelaciones culturales y territoriales. El idioma Kunza se constituyó en el común denominador que aglutinaba al conglomerado social multiétnico Chichas, que como premisa se convierte en la palanca para profundas investigaciones.
NOTAS
1. A propósito, Garcilazo describe a dicha herramienta de la siguiente manera: "Traen por arado un palo de una brasa en largos; es llano por delante y rollizo por detrás; tiene cuatro dedos de ancho hácenle una punta para que entre en la tierra; media vara de la punta hacen un estribo de dos palos atados fuertemente al palo principal, donde el indio pone el pie de salto y con fuerza hinca el arado hasta el estribo"
2. En la región de Cotagaita fue registrado el uso de este instrumento de trabajo de la siguiente manera: "El modo de cavar entre esta gente es muy curioso y desmañado. Cuatro indios se emplean en operación que es trabajo de un solo individuo entre nosotros. El implemento es un simple asador o púa de madera, con un brazo saliente a un pie de la punta, con el que la introducen en el terreno; la cantidad de tierra arrojada por una unidad de estos instrumentos que entierran al son de una canción, observe era igual a lo que una pala común de jardinero sacaría; la celeridad, sin embargo, y precisión con que trabajan era realmente sorprendente" (Andrews, 1920: 177-178).
3. Recién en 1557, con la aceptación formal del bautismo por parte del cacique Coyacona, acto en el que sólo estuvo acompañado por una mujer adulta (su mujer) y muchas niñas (su hija y otras niñas) y no por otros adultos, pareciera haber una primera aceptación de sujeción a los españoles pero en términos muy generales, aceptando el bautismo y posiblemente a religiosos pero sin mayores precisiones respecto a si pagarían tributos a su encomendero y/o atenderían los tambos. En ese mismo documento consta que, hasta el momento, los indios del "valle de Cazabindo siempre han estado rebelados e sin querer servir ni reconocer el servicio de su majestad ni al dicho Martín Monje a quien ha muchos años están encomendados". Según Martínez (1992:37-38) este bautismo ocurrió durante le paso de una comitiva que iba desde Chichas al desierto de Atacama a ratificar rituales de pacificación con los atacamas. La caravana estaba conformada por Juan Velásquez Altamirano (encomendero de los atacamas), su hijo Francisco, 11 españoles, 1 esclava negra y el cura Cristóbal Días de los Santos y, por los indios y como mediadores, iba Don Andrés Chuchulamas, mallku principal de los chichas, además de varios dirigentes étnicos. (Palomeque, 2006:139-194).
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