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Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional
Print version ISSN 1997-4485
Rev. Fuent. Cong. vol.5 no.15 La Paz Aug. 2011
INVESTIGACIÓN
LA BIBLIOTECA DEL IDIOMA AYMARA
THE LIBRARY OF THE AYMARA LENGUAJE
Israel P. Vásquez Blacutt*
*Egresado de Bibliotecología - UMSA
Desarrolla su tesis trabajando en una bibliografía analítica de los libros y folletos del idioma aymara desde 1954 a la actualidad (vasquezblacutt@yahoo.es)
RESUMEN
Una explicación acerca del establecimiento de designaciones a la biblioteca mediante el uso del idioma aymara. Posteriormente, un recorrido imaginado por la institución ideal denominada "Biblioteca aymara". En ella se observa que las categorías temáticas abordadas por los escritores del idioma se limitan a potenciar el estudio de la lingüística, la enseñanza y la literatura.
Palabras Clave
<Biblioteca> <Libro> <Bibliografía Aymara> <Enseñanza> <Lingüística>
SUMMARY
An explication about the establishment of designations around the library in the use of the aymara language. Afterwards we will make an imagined travel through that ideal institution called "Aymara Library". In this library we see that the topics addressed by the authors of the aymara language is limited to the study of linguistics, teaching and literature.
Keywords
<Library> <Book> <Aymara Bibliography> <Teaching> <Linguistic>
La escritura del idioma aymara moderno, desarrollado a lo largo de estos últimos cuatro siglos, ha gestado la posibilidad de insertar a esta lengua en un espacio devenido con la modernidad. La biblioteca del idioma aymara es hoy en día una colección dispersa, pero existente y viva. Esta institución moderna ha trastocado la vida cotidiana misma del aymara hablante, aunque la posibilidad de aporte que tienen los escritores se halla en un estado incipiente todavía.
En lo sucesivo pretendo mostrar la relación del idioma aymara y la institución moderna, denominada biblioteca, con el propósito de reflexionar sobre las designaciones o establecimiento de conceptos en el mundo de hoy y posteriormente realizar un recorrido imaginado por los anaqueles de esta biblioteca ideal.
LOS SIGNIFICADOS DE UNA INSTITUCIÓN MODERNA EN LA LENGUA PRECOLOMBINA
La biblioteca es una institución moderna venida a menos en la sociedad postmoderna. Literalmente es "una caja de libros o lugar de libros". Para remediar el retraso temporal que se cierne sobre esta institución, se asumió el de "Centro de Documentación" que en lo conceptual y práctico asume mayores competencias. Esta última, debe acopiar documentos sobre un determinado universo temático. Encontraremos en esta un sinfín de soportes (discos compactos, mapas, afiches, casetes, libros, etc.) con información en relación al interés del centro (audiovisuales, imagen fija, texto, multimedia, etc.). La biblioteca, ahora, vendría a ser un sector del centro de documentación.
En el caso del aymara, cuya realidad lingüística se vio trastocada por su relación con otras culturas, y entre ellas el castellano, se pretende suplir la carencia de diversos conceptos devenidos de la modernidad. En algunos casos se busca acomodar el aymara al castellano refonolización (liwru = libro) o en otros casos buscar las palabras adecuadas que denominen a los objetos e instituciones modernas neologismos (qillqatanaka o ullaña uta = biblioteca). El nombrar la realidad no es tarea fácil, y luego de encontrar las palabras correctas lo siguiente es la socialización o la unificación de categorías lingüísticas entre los hablantes.
En Bolivia, merced al nuevo ciclo político, se está presentando la tendencia de traducir los nombres de instituciones surgidas en el tiempo moderno a ciertos idiomas oficiales del Estado. En estas circunstancias se presenta la biblioteca, los centros de documentación, archivos, museos y entidades culturales similares.

LA DESIGNACIÓN DE LA BIBLIOTECA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN EN IDIOMA AYMARA
Qillqatanaka es uno de los denominativos para expresar el concepto de una biblioteca. Literalmente podríamos decir "escritos". Podría parecer vago, pero engloba cierta idea adecuada. Además, surge aquí la pregunta de Nietzsche ¿Concuerdan las designaciones y las cosas? Y las cavilaciones nos llevan solamente a convencernos de la "no certeza" de los significados respecto a los significantes.
El hecho de lograr un convencionalismo en la designación de la biblioteca y centro de documentación debe responder a un carácter general, exento de la experiencia individual, que mediante las semejanzas busque una qualitas occulta.
Debido a que el desarrollo de las designaciones surge de una manera irrefrenablemente colectiva, no existe más remedio que la generación de neologismo o palabras refonolizadas para la comunicación de lo aymarahablantes. Entonces, se presenta una interesante oportunidad de establecer conceptos que puedan categorizar a la biblioteca y al Centro de Documentación. Desde mi punto de vista, ya se podría buscar una designación que diferencie lo que en el ámbito de la bibliotecología se denomina, por una parte, biblioteca y, por otra, centro de documentación. Sin embargo, esto aparenta ser demasiado exquisito para una cosa (la biblioteca y luego el centro de documentación) y disciplina (la bibliotecología) que ni siquiera han existido en la cultura aymara.
Menciono que la denominación qillqatanaka (escritos), podría ser justificada por cierta condición etimológica. La Qillqa ha sido desde el tiempo precolombino un documento. Qillqaña era el arte de graficar o de expresar, mediante ideogramas y símbolos, un mensaje. Posteriormente pasó a denominarse como Qillqa se pronuncia quellqa a un "escrito", así lo confirma Bertonio en 1612. Todas las palabras que devienen del verbo qillqaña tienen relación con la acción de escribir. De esta manera, si en el tiempo actual se denomina qillqatanaka a la biblioteca, entonces se está rememorando también al sentido de capturar una información sobre un determinado soporte (hoja virtual, papel físico, vasija de barro, etc.). El conjunto de estas acciones devienen en "documento"1. La utilización del sufijo "naka" es el pluralizador. Cómo ya habíamos mencionado, la formulación de conceptos implica la unificación de semejanzas respecto a una cosa. Es verdad que el concepto difícilmente es preciso.
Ullaña uta (Casa de lectura) engloba un concepto interesantísimo. Leer es recorrer con la vista los caracteres escritos sobre un soporte. Está estrechamente vinculado con el otro verbo infinitivo "uñaña" que significa mirar, ver, observar. En la cultura aymara existe la tradición de interpretar un mensaje a través de la lectura de la coca, a esta actividad se la denomina "kuka uñaña". Este tipo de lectura se realiza mediante la observación, pero la información interpretada podría estar plasmada en cualquier soporte material. El verbo uñaña nos devela que no sólo es la lectura una actividad para informarse, sino también la observación. Uta es casa y en ello no existe mayor novedad.
Panka uta (Casa de libros) es la utilización de una influencia quechua en la designación del libro. Coloquialmente se usa, pero parece existir una tendencia al uso de refonolizaciones como liwru.
De inicio, tenemos tres posibilidades de designación de la biblioteca. Diversas instituciones aplicaron el uso de una u otra designación en diversos momentos. La palabra final la tiene la colectividad, dado que es el uso común el que define los conceptos y la cultura, por supuesto, la hacen las masas.
LA BIBLIOTECA AYMARA: BREVE RECORRIDO
La escritura y lectura del aymara moderno, por mucho tiempo fue una actividad de eruditos y hoy en día sigue siendo un espacio restringido al cual muchos aymara hablantes no pueden acceder. La biblioteca aymara o del idioma aymara es hoy en día un espacio latente y de valiosos aportes, fundamentalmente en el ámbito de la literatura, la educación y la lingüística. Con lo mencionado quiero manifestar, también, que existen disciplinas abandonadas.
Puedo afirmar que los escritores del idioma aymara han incursionado en poquísimas áreas temáticas de investigación. En una sociedad castellanizada, en cuestión formal como la nuestra, donde el sistema educativo no nos ha enseñado a leer en idioma aymara y es más, ha procurado el rechazo y el encubrimiento cotidiano de cualquier fisura aymarizante, no podemos decir que se ha impulsado la incursión de los aymara-hablantes en una variedad de intereses investigativos. Erasmo Tarifa Ascarrunz, en un análisis en los 60 s, pondera que los jesuitas del siglo XVII hayan aprendido el idioma aymara, pero critica que sólo se lo haya usado para el adoctrinamiento y el sometimiento a la política colonial, privándoseles del aprendizaje de la cultura general. De igual manera Antonio Paredes Candia considera que la colonización española, imbuida por su interés económico, sólo pretendió despojar las riquezas materiales olvidándose de la buena educación de los aymaras.
Desde que se inició la escritura del idioma aymara hasta hoy, los intereses de los autores aterrizan en tópicos recurrentes y quizás básicos. Desde Ludovico Bertonio, Diego de Torres Rubio, los estudiosos del siglo XIX, los lingüistas precursores del idioma escrito a inicios del siglo XX han visado y revisado sus criterios una y otra vez. Tres cuartas partes del siglo XX han servido para criticar y confrontar los criterios lingüísticos sobre el sistema fonémico ideal para el idioma. Esta disputa también ha contribuido a distraer al aymara escrito y enfocarse solamente en temas gramaticales, semánticos, semióticos entre otros, todos dentro de círculo lingüístico.
Con esos antecedentes pareciera que el idioma está dando sus primeros pasos dentro de su objetivo de convertirse en una escritura socialmente aceptada. Una vez que se ha llegado al acuerdo del denominado "Sistema Fonémico Único" de 1984, cesan en cierta forma, los estudios en torno al alfabeto aymara y se trasladan los esfuerzos hacia la enseñanza.
Entonces esta biblioteca ideal, está conformada por un gran bagaje de escritos en tres áreas temáticas fundamentales. De tales disciplinas expondré algunos ejemplos.
a) Los estudios lingüísticos
Juan Enrique Ebbing, quien en 1965 publica su Gramática y diccionario aymara con suficiente acogida en los repositorios oficiales, las bibliotecas, es uno de los lingüistas descollantes de la segunda mitad del siglo XX. Su libro está escrito para los hispanohablantes que deseen comprender el idioma aymara en sus aspectos gramaticales estructurales. Con clarísima sencillez explica los sustantivos, pronombres, adverbios del idioma, aunque claro está, con una escritura distinta a la de hoy. Sin embargo, Ebbing no figuraría más en la historia de la escritura aymara. Este trabajo de gran difusión ha sido objeto de innumerables citas y su presencia ha servido de base a cuantiosas investigaciones en Bolivia y en particular en el extranjero. No conforme con ello, el libro contiene un diccionario, si bien básico, importantísimo en el repertorio de las obras de referencia del aymara.
Con la misma importancia que el precedente, surgió Erasmo Tarifa Ascarrunz con Suma lajjra aymara parlaña/Gramática de la lengua aymara publicada en 1969. Este hombre calificaba al aymara como un idioma "clásico, perfecto y admirable". Era tal su afecto con el idioma que supuso que los cultores del idioma, cuyo origen se perdía en la prehistoria, llegaron a lugares tan remotos del mundo que por ejemplo el estado de UTAH en Norteamérica devenía de UTA (casa en aymara). El sitio recientemente famoso a nivel mundial por el rescate de 33 mineros denominado Copiapó deviene de Cupi Yapu a ser entendido como Sementera de la derecha. Y de esa manera otros lugares de este continente.

En el caso de Tarifa está claro que no era un partidario de la castellanización al universo de educandos de Bolivia. Propuso que se fuera por etapas y que se aprendiese el idioma propio, en principio, y por etapas llegar al castellano. Comprendió, de acuerdo a su época, que el objetivo ideal era la castellanización pues este era el idioma nacional.
Don Erasmo tampoco quiso que existiese una mixtificación del castellano en el aymara. Hubiese preferido las dicciones propias de los aymara para denominar las cosas surgidas de la modernidad. Pero la mixtificación ha sido una situación irrefrenable. Esta mezcolanza que ha irrumpido en ambas partes, tanto al hablar el castellano y el aymara.
Mencionar, entonces, a Ebbing y Tarifa Ascarrunz es hablar de dos libros lingüísticos surgidos en la segundo mitad del siglo XX que sirvieron como guía fundamental en las investigaciones del área posteriormente. Fueron objeto de críticas, pero sus legados son históricos. Hoy por hoy, el alfabeto utilizado por ambos fue sustituido pero contribuyeron a la discusión.
Si ingresamos a los turbulentos años de los 80's podemos mencionar a la obra de Félix Layme, Desarrollo del Alfabeto Aymara. Un recorrido acucioso por los tipos de alfabetos creados para el idioma cuyo corolario, propone el autor, debería ser la oficialización del alfabeto planteado por Juan de Dios Yapita. En aquella etapa también surge "Lo que todo nativo debe saber del idioma aymara". Nuevamente arremete Layme, de manera militante, enarbolando el alfabeto de Yapita. En la actualidad, Felix Layme es el autor más prolífico del idioma aymara, habiendo, él también, aplicado, al final, el alfabeto aprobado por Decreto Supremo 20227.
Juan de Dios Yapita ha sido un estudioso de la gramática aymara y allí radica su aporte capital a la escritura. Criticó muchos otros trabajos lingüísticos por su carácter "colonizante", como califica Layme. Yapita no condijo con el aymara de transición hacia el castellano, prevaleció en él la defensa de la cultura aymara. Con aquellos criterios publicó también Estructura morfológica verbal del aymara. Sostuvo su alfabeto, incluso tras la aprobación del surgido en 1984. Publicó en coautoría Compendio de estructura fonológica y gramatical importantísimo en la actualidad a pesar de sostener el sistema Yapita de escritura.

Pasado el año 84, era innecesario sostener una lucha en contra del alfabeto aprobado. A pesar que anteriormente con los otros dos alfabetos aprobados con el D.S. 3820 y el D.S. 8483 surgieron resistencias, ahora los disidentes eran menos y no lograrían la legitimidad que requerían para forzar una nueva oficialización. A pesar de la insistencia de ILCA, implícitamente se está validando la necesidad de recorrer nuevos horizontes lingüísticos por ello se publica en castellano el trabajo de Lucy Therina Briggs titulado El idioma aymara: variantes regionales y sociales, un trabajo que aborda la semántica como materia principal abordando también fonología, sintaxis, morfosintaxis como se menciona en el libro.
En la década de los 90's y hasta la actualidad, en cuestión lingüística, se ha dado predominancia a los estudios gramaticales y sociolingüísticos. Estos libros escritos por lingüistas, de todos modos, tiene alto protagonismo del idioma castellano, escribiendo siempre para los hispano-hablantes. Dentro de este grupo están el Horror Lingüístico (Mitsu Miura), Estudio dialectal del aymara (Ignacio Apaza), Semiótica de la ritualidad del discurso aymara (Eulogio Chávez), Proceso de creación léxica del aymara (Ignacio Apaza), Subsistema léxico semántico del verbo aymara llevar (Zacarías Alavi), Variación lingüística y dialectal del aymara (Claudio Marcapaillo), Metáfora de la oposición de Género ChachaWarmi en el aymara de La Paz y Oruro (Filomena Miranda), Estudio de lingüística y sociolingüística andina ( Ignacio Apaza).
b) La educación
Jisk'a silabario, aymara leit'añataki del año 67, nos muestra a un autor convencido de la enseñanza del idioma nativo como primera lengua y de transición. Haciendo alusión a Daniel Sánchez Bustamante, Ernesto Aliaga, citaba:
"¿Cómo es posible torturar la mente de los indiecitos, enseñándoles a leer en castellano, cuando no comprenden ni una palabra? Sería como enseñar a los niños españoles a leer en alemán". En aquél lejano año exhortaba, Aliaga, a que los aymaristas se reuniesen y concertaran un alfabeto fonémico para de ahí en adelante producir materiales de lectura apropiados para los niños aymaras. Hacía alusión, además, a esa crisis que vivían los aymaras de tener que hablar un idioma en la casa y otro en la escuela. Por último él mismo se consideró un iniciador al decir: "Con el presente trabajo pretendemos iniciar la literatura escrita del aymara, y deseamos que otros más capacitados nos sigan" (Aliaga, 1968). De este trabajo existen una edición de prueba de 1967 y una primera edición oficial de 1968.
La Comisión de Alfabetización y Literatura Aymara (CALA) en coordinación con el Instituto Lingüístico de Verano publicó "Se puede leer aymara". Es curioso ver la advertencia del prólogo que dice: "También incluye historietas higiénicas, morales e históricas". La particularidad de estas publicaciones radica en su intención evangelizadora. Alterna su proceso de alfabetización con versículos bíblicos.
Cuando el hombre aymara ingresa a un espacio moderno es capaz de desarrollar su lenguaje mediante las nuevas denominaciones o asimilar las de otro idioma en función a su propio lenguaje. Yapita nos muestra un interesante "Curso de Aymara" en contextos como el aeropuerto, aduana, oficina de Inmigración, dormitorio, comedor, casa de cambio, sala de espera.
Ma autonimpiw parli
A: Inasktacha tata?
B: Jisa, kawkirus sarañ munta?
A: Hotel Sucreruwa, qawqsa cobretasma?
B. Tunka p'isqanit apama
A: Paninpacha?
B: Paninipxtati?
A: Jisa, paninipxtwa
B: Ukamax makatanipxamay
A: walikiw
Fuente: Yapita, 1968
Un diálogo en el auto
A. ¿Está libre señor?
B. Sí, ¿a dónde desea ir?
A. Al Hotel Sucre ¿cuánto me cobra?
B. Le llevo a diez cincuenta.
A. ¿Y a dos?
B. ¿Son dos?
A. Sí, somos dos.
B. Pues, entonces suban.
A. Está bien.
Con el auspicio de la Alianza Francesa se redactó un "Curso elemental de francés, castellano, aymara". Es el director de esta institución, Marcel Barthes, quien junto a Emilio Valverde redactan este trabajo. A pesar de hallarnos en 1970 cuando existía un decreto supremo oficial de la lengua aymara, los autores indican que la lengua aymara es un idioma en el cual se está adquiriendo experiencia e indican que su trabajo irá mejorando a medida que el uso de la lengua vaya enseñando su correcta aplicación. El libro es por momentos como un diccionario en el que traduce en los tres idiomas las palabras que designan a ciertos objetos. Explica las consonantes y las vocales, que para entonces, de manera formal, eran cinco. También frases; veamos estas interjecciones:
| Oh! Monsieur Que c'est joli! Quelle bonne chose! | Eh Señor! Qué lindo! Qué bueno! | Tatay! Ukka-suma! Wali - suma! |
| Fuente: Barthes, 1970 |
El Instituto Nacional de Estudios Lingüísticos hizo su parte entre 1975 y 76 al publicar el Alfabeto aymara ilustrado. Se trata de un silabario y libro de alfabetización considerando la cultura y las características de la sociedad monolingüe aymara. Contiene cuentos cortos de la cultura propia. Promociona su propio alfabeto fonémico.
c) La literatura
Si hay algo de singular trascendencia dentro de la literatura es Aymar Yarawiku de Paxsi Limachi. No sólo es poesía, sino es pensamiento, rebeldía, originalidad. Este poeta nació en 1938 quien, en su libro, posa delante de las ruinas de Tiwanacu, lugar de donde procede. Además, al momento de la publicación de sus poesías estuvo vinculado a la práctica de la medicina tradicional.
La literatura tuvo su particular explosión de productividad en la época de la Reforma Educativa. Surgió entonces la serie denominada "Nuestra Biblioteca". En aquél momento se puede destacar la participación de instituciones como el Taller de Historia Oral Andina-THOA, y autores individuales como Félix Layme, Pedro Apala, Filomena Nina, para citar algunos.
La literatura, y en general el aymara escrito, tuvo su mayor auge en el período que consideramos neoliberal. Se sabe que la política pos revolucionaria del 52 sólo atinó a pensar el idioma aymara como un medio de transición para la conformación del ciudadano boliviano. En cambio, tras ingresar al período neoliberal, toman protagonismo las ONG's quienes irrumpen en el trabajo de recuperación de las culturas locales. En este tiempo se produce la inversión de protagonismo político, quedando el sindicalismo obrero relegado a un segundo plano en estos, últimos, veinticinco años.
El proceso de Reforma Educativa tuvo una trascendencia política fundamental para la transformación del Estado. No era una Ley más, y una prueba de ello es la relación de productividad que tuvo en relación a los años precedentes.
En la coedición de Yapita y Arnold, de la autoría de Elvira Espejo se reflejan cuentos fantásticos de la cosmovisión aymara, y aún más allá se identifican las diferencias de léxico entre el aymara de qaqachaca y el aymara paceño, advirtiendo que incluso el aymara y la forma de pensar de la cultura no es homogénea, ni siquiera en los mitos. Considero que en los practicantes de la cultura aymara existen diferencias de grupos particulares e individuales. Algo de reprochar en el tiempo actual, es que se pretenda homogeneizar el pensamiento aymara, absolutizando una posición, de esta manera instrumentalizando y utilizando al aymara de manera interesada.
Cuando se trata de hablar de las mujeres y de la situación de la discriminación étnica y de género se cita a Jallalla Warminaka. Clemente Mamani, un poeta galardonado que en los tiempos en los cuales ya se podía conocer que Bolivia era un país multicultural y plurilingüe, dedicó un conjunto de poemas a las mujeres. La primera de ellas a la madre más importante de todas, la Madre tierra.
| PACHAMAMA
| MADRE TIERRA
| |
| Fuente: Mamani, 1997 |
A través de la literatura también se pueden estudiar otros aspectos disciplinarios. Aunque de manera breve la Literatura Aymara (Albó y Layme, 1992) nos muestra vistazos al período colonial, en el cual muestra una demanda ante un juez, un fragmento denominado Ecce Homo de Vita Christi de autoría de Bertonio nos muestra cómo se catequizaba en el siglo XVII. Los mitos de la creación o de los tiempos antiguos, como la vida de Tunupa, las deidas convertidas en cerros Sabaya, Sajama, todos estos mitos de gran valor.
Jesucristo awkisa uka yanqha jaqinaka anchawa yanqhachäna anchawa chhuxrichana, anchawa wila jururuchana, qüta wilaki t'amayana muchacha umachana. Pilatospalla aka jama warakusiña uljasina, nayrapasa, jani ullasxipana; janiyaqha ullinak qhipana, kawkiña wila pataranakxipana, yanqha indionakaru wilachäna amawatawiña; aka jama yanqhachata ulljasinka, aka yanqha jaqinaka jani mämpi kunsa arusnaqaniti, yanqhachatipana chuymanakpasa t'alaxtanijpa, utt'aniwa sasina: Jesé Cristo qullana Awkisa ch'api pillumpi maya chupika mirq'i isina isit'äta uka yanqha jaqinakaru maya qhanachapita uka Pilatos Ecco Hommo, sasina ullachatawina. Ecce Homo sasinka, Akawa uka jaqi sasinawa sana; akawa uka jaqi sasinsa, aka jaqi kayukaña; p'iqiña sunaqikama ullkataphiskama, ancha yanqhachatawa, janiwa jumanaka, khitisa aka jama yanqhachata ulljapisktati, aka marrana kawki markansa. (Albó, 1992:36)

Muy mal trataron aquellos malvados a Cristo Nuestro Señor muchas heridas le dieron, y todo le pusieron de sangre: acardenaláronle y moliéronle de modo que aún el mismo Pilatos viéndole tal que ponía horror y espanto, que ni ojos, ni boca, ni narices parecían, ni tenía semblante de hombre, todo feo, y echo una plasta de sangre, quiso mostrarle a los Indios diciendo: viéndole de esta manera maltratado esta gente malvada no hablará más, y aquietarán sus corazones y se sosegarán, y mostróles a Jesucristo con la corona de espinas, con una ropa diciendo Ecce Homo y diciendo Ecce Homo quiso decir Este es aquel hombre, fue como si desde los pies hasta la coronilla de la cabeza muy lastimado está: ninguno de vosotros, ni hombre alguno habeís visto a nadie de esta manera lastimado, en este pueblo, ni en otro alguno.
CONCLUSIÓN
Las estanterías de la biblioteca aymara esperan mayores aportes en otros espacios investigativos. Por lo visto, el idioma aymara se halla en un estado incipiente de socialización, puesto que la mayoría de sus libros y folletos tiene como fin la enseñanza del idioma. Por otra parte los que más escriben son los lingüistas y no las personas del común de la sociedad. Por esa debilidad del idioma aymara escrito es que muchos trabajos deben recurrir a la escritura bilingüe.
Quiero resaltar, sin embargo, que la biblioteca aymara está en crecimiento de abarcar mayores espacios temáticos de investigación. Uno que surge en el último tiempo es la traducción de normas jurídicas (Ley 004, Ley Safco), fruto de los esfuerzos en las políticas estatales. Con ello vislumbro que esta biblioteca ideal, además de continuar engrosando sus anaqueles con los temas ya conocidos, podrá, también, llenar los espacios aún vacíos.
NOTAS
1. El Documento, en general, tiene tres componentes: El soporte que le confiere corporeidad física y puede ser desde una tablilla de barro hasta un discos óptico. La información, es decir, la noticia que transmite. El registro, o sea, la fijación de la información en el soporte, ya sea mediante tinta, impulsos electromagnéticos... (Cruz Mundet, 1994:99).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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